Los robots, llamados Gabi, Seokga, Mohee y Nisa, recorrieron el distrito de Jongno junto a artistas, bailarines y largas filas de farolillos de loto iluminados.
Los organizadores señalaron que unos 50.000 participantes llevaron casi 100.000 farolillos artesanales durante la procesión anual vinculada a la orden Jogye, la mayor secta budista del país.
Vestidos con hábitos monásticos tradicionales, los robots ejercerán como monjes honorarios en las celebraciones de este año.
El desfile se enmarca en un esfuerzo más amplio del budismo surcoreano por modernizar su imagen y atraer a fieles más jóvenes en una sociedad que cambia con rapidez. A comienzos de este mes, Gabi participó en una ceremonia simbólica de ordenación en el templo Jogyesa, en el centro de Seúl, donde el robot se comprometió a seguir unos principios budistas adaptados, entre ellos el respeto a la vida y el uso responsable de la tecnología.
Responsables religiosos explicaron que el proyecto refleja también la preocupación por el descenso del número de monjes y por el creciente papel de la inteligencia artificial en la vida cotidiana. Los visitantes abarrotaron las calles durante cerca de 40 minutos mientras los robots desfilaban bajo farolillos de colores y antiguas puertas de la ciudad.