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Igualdad de género: "Podríamos cambiar el mundo si compartiéramos la carga mental"

Igualdad de género: "Podríamos cambiar el mundo si compartiéramos la carga mental"
Derechos de autor  Anne Chaplin - Photographie ToutCourt
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Ir de compras, lavar la ropa, cocinar, recoger a los niños: todas estas tareas cotidianas forman parte de la "carga mental" que sufre particularmente la población femenina mundial. La ONU estima que las mujeres realizan al menos dos veces y media más trabajo y cuidados domésticos que los hombres.

La "carga mental" apareció como concepto en los años 1980 y recientemente se ha trasladado a la esfera feminista. Coline Charpentier, activista francesa durante más de 15 años, empezó a profundizar en esta idea después de compartir una publicación en Instagram sobre la carga mental de la que ella y sus amigas se quejaban a menudo.

Poco más de un año después, su cuenta en Instagram, T'as pensé à (en español: ¿Has pensando en...?), ha llegado a más de 110.000 suscriptores.

En una entrevista con Euronews, Charpentier ofrece soluciones prácticas para sobrevivir a esta "carga mental" que se basa, principalmente, en la desigual repartición de las tareas del hogar.

Aquí, una versión resumida de la conversación original con Coline Charpentier en francés:

¿Qué es "carga mental"?

Es pensar en lugar de hacer. Cada vez más hombres se encargan de las tareas domésticas pero no se anticipan a esa responsabilidad.

Creo que ese es el quid de la cuestión. Se trata de anticipar las tareas domésticas.

¿La carga mental sólo afecta a las mujeres?

La carga mental es un problema para todo el hogar. Los hombres también comparten algo de carga mental.

¿Pero por qué siempre se presenta como un problema de las mujeres? En Francia, durante el siglo XIX, se enseñó a las mujeres a encargarse del hogar porque las autoridades tenían miedo de las masas de trabajadoras.

Querían que las mujeres dirigieran los hogares para evitar que los hombres fueran al bar o, peor aún, que fueran sindicalistas. Así que crearon una escuela para la gestión del hogar. Esto siguió siendo una opción hasta los años 1980.

¿Es un concepto nuevo?

Hemos estado hablando de la carga mental sin nombrarla como tal desde los años 1970.

En aquel entonces se llamaba "doble carga" de las mujeres. Ahora llevamos casi 50 años de debate y las cosas no han cambiado.

¿Cómo afecta la carga mental a la sociedad?

Podríamos cambiar muchas cosas en la sociedad si compartiéramos esta carga por igual.

Le daría a las mujeres el ancho de banda para invertir su tiempo en lo que quieren. Y aunque no quisieran involucrarse, lo cual está bien, tendrían tiempo para ellas mismas para ser felices.

En mi libro, a menudo menciono la idea del tiempo ganado. Es increíble. Cuando tienes tiempo libre, podríamos cambiar el mundo.

Pienso sinceramente en la fuerza y el tiempo de todas estas mujeres que están acostumbradas a hacer malabares con el hogar y el trabajo.

Si una pequeña parte de su tiempo estuviera más equilibrada, les permitiría hacer más trabajo voluntario y cambiar la sociedad.

¿Podría dar un ejemplo de una solución concreta para compartir mejor la carga mental en un hogar?

En mi opinión, hay tres pasos para cambiar una situación desequilibrada.

Uno: mirar a las mujeres que te rodean y ver si estás entre las que están agobiadas por esto.

Dos: [Como compañero de alguien] cree a la persona que te dice que lleva una "carga mental". Tenemos que dejar de minimizar el tema de la carga mental: ya es suficiente.

Y tres: encontrar soluciones cooperativas. Esta es una de las docenas que tengo en mente: tener una reunión el domingo por la noche.

Nos permite anticipar las necesidades de la familia, anticipar lo que va a suceder, y permite que la persona que [tiene una mayor carga mental] no sea siempre la que organice la reunión.