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¿Se quedarán sin estufas las terrazas de París?

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¿Se quedarán sin estufas las terrazas de París?
Derechos de autor  AFP
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Incluso en los días más fríos del invierno, las icónicas terrazas de París están llenas. Sus clientes pueden beber, fumar, socializar y disfrutar de la ciudad, al abrigo de las bajas temperaturas.

"Es muy agradable estar fuera. Vemos pasar a la gente, tenemos aire fresco y podemos ver París al mismo tiempo", dice Elise, clienta de un café de París.

Pero ahora, en el Ayuntamiento de la capital francesa se alzan voces que quieren apagar las estufas que mantienen calientes estas terrazas todo el invierno. En el centro de la campaña está Jacques Boutault, miembro del Partido Verde y alcalde del 2º distrito de París.

"Miren, las salas están casi vacías y las terrazas están casi llenas. Es un poco absurda la idea de que ya no hay ni invierno ni verano", señala Jacques Boutault, alcalde del 2º distrito de París.

Los estudios muestran que una terraza climatizada de 75 metros cuadrados libera tanto dióxido de carbono en un invierno como un automóvil que da tres vueltas a la Tierra. Son 13,7 toneladas de carbono emitido a la atmósfera. Y cuando se multiplica por las 12.000 terrazas parisinas, la cifra total es asombrosa: 164.400 toneladas.

"Si queremos alcanzar nuestros objetivos de reducir las emisiones de carbono o lograr la neutralidad, como se ha comprometido la ciudad; si París quiere tener cero emisiones en 10 años, como ha prometido, debe empezar suprimiendo el gasto de energía inútil, como estas estufas", asegura Jacques Boutault, alcalde del 2º distrito de París.

"No se trata de si son un desperdicio. Por supuesto, sin paredes adecuadas, la mayor parte del calor de estas estufas se va fuera de las terrazas. Es una cuestión de si la crisis climática se ha vuelto lo suficientemente grave como para convencer a los franceses de que dejen su querido placer culpable en el pasado", explica Ryan Thompson, Euronews.

París seguiría los pasos de Rennes, que decidió apagar todas las estufas exteriores el 1 de enero. Los propietarios de los cafés dicen que han visto una caída en las ventas. Entre los clientes, no hay unanimidad.

"Antes podías fumar dentro, algo que ya no está permitido y es normal. Ahora estamos fuera, tratamos de tener un mínimo de confort, pero ahora ya no lo tenemos", lamenta Sheila, clienta de un café de Rennes.

Por ahora, apagar las estufas en París es solo una idea, que puede materializarse o esfumarse tras las elecciones municipales a finales de mes. El debate está servido.