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Los castores devastan la Patagonia chilena

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Los castores devastan la Patagonia chilena
Derechos de autor  PABLO COZZAGLIO / AFP
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En los espectaculares y grandiosos paisajes de la Patagonia chilena, en el extremo sur del país, una especie foránea está causando terribles estragos. Devora los árboles autóctonos, destroza el ecosistema y acaba con la flora y la fauna. Y esa especie es el castor.

Militares argentinos trajeron a Tierra de Fuego desde Norteamérica, a mediados del siglo XX, diez parejas de estos simpáticos animales con el objetivo de desarrollar una industria peletera.

La industria no floreció, pero los veinte roedores, sin depredadores naturales, se han multiplicado hasta convertirse en 100.000 y cruzar a la parte chilena del archipiélago. Una auténtica plaga que arrasa con todo.

"Es una especie exótica invasora, que son esas especies foráneas, especies que no son de Chile y que hoy en día están causándonos problemas importantes de orden ecológico", explica el conservacionista chileno Charif Tala.

Con su rifle, Miguel Gallardo, ha emprendido una empresa colosal: tratar de cazar a los castores que han invadido la isla Navarino. Considera que está haciendo lo que debe y se defiende frente a las críticas de los grupos animalistas.

"El bosque no tiene como defenderse, el castor roe la corteza, porque es la parte rica del árbol de la cual se alimenta, y mata a los árboles para construir sus represas, sus lagunas, e inunda valles, inunda bosques y mata todo lo que está alrededor -dice Gallardo-. La gente que es animalista, yo los entiendo, pero lamentablemente si no tomamos decisiones respecto al castor, nos vamos a quedar sin bosque, nos vamos a quedar sin vegetación".

Preocupan en especial los daños sobre los bosques nativos. Los centenarios árboles de lenga y el coihue son, de hecho, su bocado favorito. Unos ecosistemas que son únicos a nivel global.

Las autoridades chilena estiman que los castores ya han devastado más de 23.000 hectáreas de bosques nativos, además de provocar graves daños en la flora y la fauna y pérdidas económica estimadas en más de 62 millones de dólares.