La tensión en Oriente Medio ha alcanzado un punto de no retorno tras los ataques de EE.UU. e Israel y la respuesta iraní. 'Euronews' habla con Meir Javendafar, analista irano-israelí, para desgranar los motivos detrás de la ofensiva contra Teherán y el incierto futuro de un régimen de los ayatolás.
La tensión en Oriente Medio vive uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Tras la guerra de 12 días del pasado mes de junio, Estados Unidos e Israel han vuelto a arremeter contra Irán en una "acción preventiva", ante el riesgo de que Irán atacase posiciones estadounidenses en la zona y siguiese desarrollando su programa nuclear.
El pulso entre la República Islámica de los ayatolás y el eje formado por Estados Unidos e Israel ha entrado en una fase de alta volatilidad, marcada por amenazas cruzadas, operaciones encubiertas y un creciente riesgo de escalada regional que ya ha tenido sus primeras consecuencias en Europa tras el ataque a una base estadounidense en Chipre.
El régimen iraní, liderado por el fallecido ayatolá Alí Jamenei, lleva tiempo enfrentando una presión simultánea: sanciones internacionales, advertencias militares y una compleja transición interna ante la eventual sucesión del líder supremo. Al mismo tiempo, la Administración Trump calibra su estrategia entre la disuasión y la contención, mientras Israel insiste en que no permitirá que Teherán avance en su capacidad nuclear ni consolide su influencia militar a través de aliados en la región.
En este contexto incierto, la posibilidad de errores de cálculo, ya sea por acción directa o a través de actores interpuestos, eleva el riesgo de que un enfrentamiento limitado derive en un conflicto de mayor alcance. ¿Está el régimen iraní actuando desde una posición de fortaleza o de vulnerabilidad? ¿Busca Estados Unidos redefinir el equilibrio regional? ¿Y hasta dónde está dispuesto a llegar Israel?
Para analizar los escenarios abiertos y las implicaciones estratégicas de esta crisis, entrevistamos a Meir Javedanfar, experto en geopolítica iraní y Oriente Medio, quien aporta claves sobre el equilibrio interno del régimen, la sucesión en Teherán y las posibles derivadas de una escalada que podría alterar el tablero regional.
La motivación del ataque: más allá del programa nuclear iraní
Contrario a la narrativa habitual, Javendafar sostiene que el programa nuclear no es el motor principal de la actual intervención liderada por Israel y respaldada por la Administración Trump. "El programa nuclear ya está prácticamente destruido", afirma.
La verdadera urgencia radica en dos pilares: el cambio de régimen y la neutralización del programa de misiles. El experto defiende el derecho de todos los países a tener misiles, pero puntualiza: las armas deben ser para defenderse y no atacar otros países, como denuncia ha hecho el régimen iraní con Israel.
El analista explica que Israel no puede convivir con una amenaza que está hasta escrita, en hebreo, en los proyectiles de sus adversarios: el Estado judío debe ser eliminado. "Tras la guerra de 12 días de junio, Irán estaba reconstruyendo su capacidad en Shahroud para producir 200 misiles mensuales. Israel no podía permitir esa línea de producción".
Una masacre sin precedentes en las calles
El factor humano es, quizás, el que ha resultado decisivo a estas alturas. Los alrededor de 30.000 muertos este mes de enero en Irán han supuesto un punto de inflexión para la intervención externa. Javendafar denuncia una represión feroz: "En las manifestaciones de enero, el régimen mató a 30.000 iraníes en apenas dos días". Compara esta cifra con la dictadura de Videla en Argentina, señalando que el régimen de los ayatolás superó en 48 horas el número de desaparecidos que a Videla le tomó seis años alcanzar.
Esto, sumado a una inflación del 70% y cortes constantes de agua y electricidad, ha generado una determinación férrea. Según el experto, los ataques actuales de la Fuerza Aérea de Israel no buscan solo dañar infraestructura militar, sino debilitar las bases de la Policía y las milicias que cargan contra los manifestantes, esperando que se pueda producir un levantamiento popular.
¿Fisuras internas en el régimen de Irán?
Ante la pregunta de si el régimen podría caer de forma no violenta, Javendafar introduce un matiz económico. Existen voces dentro del sistema que, sin ser demócratas, empiezan a cuestionar el rumbo actual. "No es por amor al país, sino por sus monopolios. Con una inflación del 70%, el consumidor iraní no tiene dinero para comprar sus productos".
Sin embargo, el control que ejerce la Guardia Revolucionaria sigue siendo el principal obstáculo. La reciente desaparición de figuras clave abre un escenario de sucesión incierto. Javendafar señala que, históricamente, los reemplazos han carecido del carisma y la capacidad de sus predecesores, citando el ejemplo de la Fuerza Quds tras la muerte de Qasem Soleimani: "Su sucesor no llega ni al 30% de su capacidad. Lo mismo esperamos que pase con quien reemplace a Jamenei".
El papel de España: Un "error histórico"
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la postura del Gobierno de Pedro Sánchez, al no permitir que aviones estadounidenses utilicen las bases de Rota y Morón para estas operaciones. Para Javendafar, esto es incomprensible.
"El Gobierno de España se ha tomado una vacación de la historia y de la realidad", sentencia con dureza. Argumenta que el régimen iraní es el mayor enemigo de las mujeres y las minorías, valores que el socialismo español dice defender.
Advierte sobre las consecuencias a largo plazo: "Un Irán libre, tras la revolución, no perdonará a Pedro Sánchez por esto".
Escenarios de futuro: ¿El regreso de los sha Pahlavi?
Al mirar hacia el horizonte, el analista no descarta ningún escenario, incluso el retorno de la monarquía como figura de transición. Aunque nos relata que el shah fue un dictador, Javendafar destaca que la economía estaba desarrollada y la represión era significativamente menor a la actual.
"Muchos quieren que el hijo del shah regrese como líder de transición hacia elecciones democráticas". El objetivo final para Israel y para gran parte del pueblo iraní es el mismo: un Irán que deje de exportar terrorismo y se reintegre en la comunidad internacional.
Desde el punto de vista de Israel, el analista expresa que el país aceptaría no ser amenazado por Irán, ni siquiera pide un reconocimiento explícito, sino, un respeto mutuo. "Israel ve al pueblo iraní como su aliado", concluye Javendafar. La apuesta es alta: el fin de una era de hostilidad que ha desangrado a la región durante décadas.