El uso del misil Oreshnik por parte de Rusia ha desatado la indignación internacional, mientras Moscú asegura que este proyectil de alcance medio puede alcanzar objetivos en gran parte de Europa.
A primera hora del domingo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que Rusia había vuelto a desplegar su misil balístico de alcance medio Oreshnik, que se habría utilizado por primera vez cerca de Kiev.
Más tarde, la agencia estatal rusa Interfax confirmó el lanzamiento citando al Ministerio de Defensa. Moscú describió la operación como una represalia por los ataques ucranianos en la región de Lugansk. Kiev, sin embargo, negó haber atacado a civiles y aseguró que el objetivo era una unidad rusa de drones cerca de Starobilsk.
El uso del misil provocó duras reacciones internacionales. El canciller alemán, Friedrich Merz, calificó el ataque de "escalada temeraria" en un mensaje en X y reafirmó el apoyo de Alemania a Ucrania.
El presidente francés, Emmanuel Macron, condenó también los bombardeos rusos y denunció que, una vez más, se habían atacado objetivos civiles. Consideró además que el empleo del Oreshnik refleja tanto el estancamiento del esfuerzo bélico ruso como una peligrosa escalada del conflicto, y reiteró el apoyo de Francia a Ucrania y a una paz justa y duradera.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, condenó los "ataques masivos con drones y misiles balísticos y de crucero la pasada madrugada en Kiev y otras zonas del país".
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que el ataque demuestra "la brutalidad del Kremlin y su desprecio tanto por la vida humana como por las negociaciones de paz". A su juicio, el terror contra la población civil "no es fuerza", sino "desesperación", y reiteró que la Unión Europea seguirá apoyando a Ucrania, en particular reforzando sus sistemas de defensa antiaérea.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, calificó los ataques de "abominables actos de terror" y afirmó que Rusia ha llegado a un callejón sin salida militar, lo que la lleva a atacar deliberadamente centros urbanos. También consideró especialmente alarmante el uso del Oreshnik, al que describió como una "temeraria apuesta al borde del abismo nuclear". Está previsto que los ministros de Exteriores de la UE aborden la próxima semana nuevas medidas de presión sobre Rusia.
El primer uso conocido del Oreshnik se remonta a 2024, en un ataque contra la ciudad ucraniana de Dnipró. Desde entonces, se ha convertido en uno de los sistemas de armas del Kremlin más seguidos de cerca. El presidente ruso, Vladímir Putin, lo ha descrito como un misil "de última generación".
Según la clasificación rusa, se trata de un misil balístico de alcance medio, capaz de alcanzar objetivos situados entre 3.000 y 5.500 kilómetros. Mandos militares rusos aseguran que esto lo situaría al alcance de gran parte de Europa. Fuentes apuntan a que Bielorrusia también dispone de este sistema. El dirigente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, ha afirmado que el arma ya ha sido desplegada en el país.
El lanzamiento del Oreshnik se produjo en el marco de una ofensiva rusa a gran escala durante la noche del sábado al domingo. Según la Fuerza Aérea ucraniana, Moscú lanzó unos 90 misiles, incluidos de crucero, y cerca de 600 drones. Aunque muchos fueron interceptados, se registraron decenas de impactos.
Entre los objetivos alcanzados figura el estudio en el centro de la ciudad de la cadena pública alemana 'ARD', que quedó gravemente dañado. Según la emisora, la destrucción se debió probablemente a una potente onda expansiva que hizo estallar las ventanas y arrasó parte de las instalaciones.
No se registraron heridos. En el momento del impacto no había personal en el edificio.