Los equipos de emergencia del servicio regional de Sumy trabajaron entre el humo y los escombros, mientras los bomberos rociaban las casas en llamas y revisaban las estructuras dañadas. Las autoridades locales informaron de que entre los heridos hay un niño. Las imágenes difundidas por los servicios de emergencia muestran tejados derrumbados, paredes calcinadas y equipos retirando escombros tras el ataque nocturno. Sumy, situada cerca de la frontera con Rusia, ha sufrido bombardeos repetidos durante la guerra y sigue siendo vulnerable a los ataques con drones y misiles.
La Fuerza Aérea ucraniana afirmó que Rusia lanzó 116 drones durante la noche contra las regiones del norte, el este y el sur del país. Según el Ejército, las defensas ucranianas interceptaron 109, mientras que se registraron impactos de un misil balístico y de cinco drones en cinco ubicaciones. Los restos que cayeron de los drones derribados también provocaron daños en cuatro zonas diferentes.
El último ataque se produce mientras ambas partes mantienen sus golpes de largo alcance pese a los esfuerzos diplomáticos en curso para rebajar las hostilidades. Las autoridades ucranianas advierten de que la repetición de ataques contra infraestructuras civiles ejerce una presión cada vez mayor sobre los servicios de emergencia y los vecinos de las regiones en primera línea.