El comisario de Agricultura y Alimentación advirtió de que, para evitar futuras escaseces de alimentos por el encarecimiento de los fertilizantes, la UE debe garantizar un suministro sostenible y no limitarse a ayudas económicas puntuales.
Si la Unión Europea no encuentra soluciones a largo plazo para asegurar el suministro de fertilizantes, se enfrentará a una escasez de alimentos, ha advertido a Euronews el comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen.
Sus declaraciones llegan en un momento en que el conflicto en Oriente Medio ha disparado el precio de los fertilizantes. Como respuesta, la Comisión Europea, preocupada por que el encarecimiento de los fertilizantes reduzca los rendimientos de las cosechas y la producción de alimentos, ha puesto en marcha el Plan de Acción sobre Fertilizantes, que aporta apoyo en forma de ayudas financieras.
Pero Hansen sostiene que, más allá de este alivio a corto plazo, la UE debe abordar las debilidades estructurales de su cadena de suministro de fertilizantes.
"Tenemos que hacer también nuestros deberes y abordar los problemas para que los fertilizantes no solo estén disponibles, sino que además sean asequibles, porque, de lo contrario, habrá escasez de alimentos en la Unión Europea", afirmó el comisario en el programa de entrevistas de Euronews The Europe Conversation.
Muchos agricultores en toda Europa se están planteando dejar de producir cultivos, explicó Hansen, "porque se ha vuelto demasiado caro y no pueden repercutir los costes tan fácilmente, ya que compiten entre sí".
El plan sobre fertilizantes se presentó en mayo y, aunque Hansen desvelará este viernes la cuantía exacta que se pondrá a disposición, adelantó a Euronews que "se propondrá a las autoridades presupuestarias destinar más de 500 millones de euros para ayudar de inmediato a los agricultores".
De esos 500 millones de euros, 200 millones procederán de la reserva de crisis de la Política Agrícola Común (PAC), el sistema de subvenciones y programas agrícolas de la UE. Esta cantidad se reforzará con otros 300 millones de apoyo adicional.
Añadió que se trata de "dinero que los Estados miembros pueden complementar" hasta un 200%, lo que podría elevar el presupuesto a 1.500 millones de euros.
Hansen, cuyo padre y cuyo hermano son agricultores, subrayó que las últimas tensiones geopolíticas se añaden a una grave crisis de fertilizantes que se lleva gestando desde hace años y que refuerza la necesidad de que Europa desarrolle una resiliencia a largo plazo.
"La crisis de los fertilizantes había empezado mucho antes de la crisis en Oriente Medio", señaló Hansen, que recordó que los precios de los fertilizantes aumentaron un 60% entre 2020 y 2024 como consecuencia de la crisis energética provocada por la invasión rusa a gran escala de Ucrania.
"Ya hemos vivido dos crisis consecutivas y esto volverá a ocurrir si no garantizamos un ciclo de producción y una disponibilidad más estables y fiables".
Soluciones propias y alianzas fiables
Hansen explicó que la actual escasez de fertilizantes y el fuerte aumento de los costes se deben a la dependencia de Europa de la energía y los fertilizantes importados. La producción de fertilizantes, en especial los nitrogenados, depende en gran medida del gas natural.
"El principal componente de los fertilizantes químicos es la energía, y Europa sigue siendo muy dependiente de la energía importada desde fuera de la Unión Europea".
Entre el 40% y el 45% de los fertilizantes utilizados por los Estados miembros se importan de terceros países, lo que deja a los agricultores expuestos a las perturbaciones del mercado mundial y a los sobresaltos geopolíticos.
Esta dependencia de las importaciones tiene consecuencias que van mucho más allá del sector agrícola.
"La comida es algo que necesitamos, tú y yo, dos o tres veces al día. Necesitamos alimentos de calidad para estar en buena forma y sanos. Y eso no debería quedar a merced de las importaciones o de socios inestables que, al final, producen solo a un coste ligeramente inferior al nuestro".
Hansen afirmó que garantizar el suministro de fertilizantes y acabar con la dependencia de la UE de otros países exigirá una producción interna más sólida.
La Comisión planea fomentar un mayor uso de fertilizantes orgánicos, mejorar el reciclaje de nutrientes e impulsar técnicas de agricultura de precisión para reducir la dependencia de materiales importados.
"Hay mucho que ganar mediante la eficiencia y un mejor aprovechamiento de los nutrientes", afirmó.
Sin embargo, también son necesarias alianzas internacionales fiables, ya que algunas materias primas utilizadas en la producción de fertilizantes no están disponibles en Europa.
"No se trata solo de un problema europeo, es un problema global, por eso las alianzas internacionales son de máxima importancia", dijo, aludiendo a la reunión del lunes con los ministros de Agricultura del G7, centrada en el aumento del coste de los fertilizantes.
Reconoció que estas medidas pueden implicar costes al principio, pero sostuvo que, a medio y largo plazo, "serán menos costosas que una dependencia excesiva".
La vulnerabilidad europea
Sus palabras llegan en un momento en que los responsables políticos de toda Europa analizan la amplia dependencia de las importaciones exteriores y la vulnerabilidad persistente del bloque a los cuellos de botella en el suministro mundial y a los sobresaltos de precios, que el conflicto con Irán ha dejado al descubierto.
"Vemos estas dependencias en muchos otros sectores, en los semiconductores, en los productos médicos y en otros ámbitos. Eso nos hace vulnerables, algo que realmente tenemos que abordar para que no se nos pueda chantajear", afirmó el comisario.
"Eso es algo que está ocurriendo ahora mismo con los alimentos. Hay diplomacia alimentaria, hay diplomacia o guerra de los fertilizantes, llámelo como quiera, pero está pasando en estos momentos y tenemos que dar un paso adelante".