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El plan independentista secreto que fue frustrado durante la visita del Papa a la Sagrada Familia

Miembros del coro en la Sagrada Familia de Barcelona, 10 de junio de 2026
Miembros del coro en la Sagrada Familia de Barcelona, 10 de junio de 2026 Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.
Derechos de autor Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.
Por Jesús Maturana
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Agentes de paisano detectaron esteladas escondidas entre las partituras de varios coros que iban a actuar ante León XIV en la Sagrada Familia. La Policía los desalojó horas antes del acto para evitar el boicot.

El plan, según las versiones que han ido saliendo este jueves, era sencillo y, sobre el papel, difícil de detectar ya que, entre 500 y 600 personas de 13 corales debían participar en el cierre musical de la ceremonia de bendición de la Torre de Jesús, justo cuando el Papa, los Reyes y el resto de autoridades estaban en la fachada del Nacimiento.

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En algún momento del repertorio, parte de los cantantes pensaba sacar esteladas que llevaban dobladas dentro de las partituras y, de paso, colar una interpretación no programada de 'Els Segadors'.

No llegó a ocurrir. Fuentes de la Policía Nacional aseguran que sus servicios de información se enteraron del plan poco antes de que arrancara el acto y avisaron a los Mossos d'Esquadra, que se encargaron de sacar a los implicados del templo.

La salida se hizo por una puerta lateral, hacia la calle Mallorca, y según varios testigos hubo empujones y gritos de "¡qué vergüenza!" entre algunos de los coralistas, que se sintieron tratados como sospechosos sin haber hecho nada todavía.

Para que el público no notara el hueco, la organización tiró de un recurso de emergencia: puso música grabada en el tramo final de la ceremonia. El espectáculo de drones, la iluminación y los fuegos artificiales con los que se cerró la noche siguieron su curso sin que la mayoría de los 120.000 asistentes que se agolpaban en las calles cercanas al templo se diera cuenta de nada raro.

Una protesta que ya venía avisada

No era la primera escaramuza del día. Mientras el Papa recorría en papamóvil el trayecto de poco más de un kilómetro hasta la basílica, el cantautor Lluís Llach y varios miembros de la Assemblea Nacional Catalana intentaron acercarse con esteladas, pero los Mossos les cortaron el paso.

Eran pocos, y todo apunta a que esa aproximación funcionó más como cebo que como protesta real: la apuesta fuerte estaba en el coro, porque su despliegue se habría visto en directo por televisión.

Tampoco salió bien la convocatoria que la ANC y Òmnium habían lanzado para concentrarse a las puertas de la Sagrada Familia. Apenas un centenar de personas se reunió allí, controladas por los Mossos sin necesidad de intervenir.

Es la confirmación de una semana floja para el independentismo en términos de movilización: ni la Plaça de la Catedral ni Montserrat registraron las imágenes de banderas que desde Junts se habían pedido para "llenar" los actos públicos del pontífice. Durante el recorrido por la calle Rosellón se vieron algunas esteladas sueltas, pero eran minoría frente a las banderas del Vaticano, de España e incluso de Perú.

El telón de fondo de todo esto era una campaña previa de varios días en la que sectores independentistas acusaban al cardenal de Barcelona, Juan José Omella, y al presidente Salvador Illa de haber rebajado el peso del catalán en la agenda papal. La realidad terminó yendo en sentido contrario: León XIV utilizó el catalán en varias intervenciones, tanto en Madrid como en Barcelona, hasta el punto de que el propio Carles Puigdemont se lo agradeció públicamente en redes sociales.

La discusión política que viene ahora

Pasada la euforia de la inauguración, la torre de Jesucristo, de 172,5 metros, convierte a la Sagrada Familia en el templo más alto del mundo y cierra más de un siglo de obras coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí, lo que queda sobre la mesa es la actuación policial.

Puigdemont calificó lo sucedido como un "acto de represión", y desde Junts ya han anunciado que llevarán preguntas al Parlament para que la Generalitat explique por qué los Mossos desalojaron a cientos de personas, entre ellas bastante gente mayor, sin que mediara violencia alguna por parte de los cantantes. La portavoz Mònica Sales fue de las primeras en mover ficha en redes sociales, horas antes de que se conociera el detalle del operativo.

Por el lado de los coros, varios de sus integrantes han matizado que solo una parte de los cantantes llevaba las esteladas escondidas, y que el dispositivo de seguridad optó por sacar a todo el grupo de forma indiscriminada por precaución.

Esa diferencia, entre "algunos" y "todos", es probablemente uno de los puntos que más se va a discutir en los próximos días, junto con la pregunta de fondo: si la inauguración de la torre más alta de la basílica de Gaudí va a quedar en la memoria por la ceremonia o por lo que pasó, sin cámaras, en una puerta lateral.

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