El terremoto desbordó parte del sistema sanitario, convirtiendo el operativo de rescate en una de las mayores respuestas a desastres en Colombia en años. Muchos supervivientes pasaron la noche al aire libre, bien porque sus viviendas habían sufrido daños o porque temían nuevas réplicas.
Colombia declaró tres días de luto el miércoles por las víctimas del terremoto que arrasó edificios en el oeste del país y dejó más de 200 muertos. Con una magnitud de 7,4, el seísmo del lunes fue el más fuerte que ha golpeado Colombia en un siglo.
El Gobierno informó de que las banderas ondearían a media asta en los edificios oficiales, así como en las embajadas colombianas en todo el mundo, "en honor de todos los fallecidos".
Continuaron los frenéticos intentos por encontrar supervivientes, mientras las autoridades revisaban a la baja el balance de víctimas hasta 216 después de que las autoridades locales de Cali corrigieran las cifras iniciales.
En Pereira y en Cali, los equipos de emergencia utilizaron grúas, perros y maquinaria pesada para rastrear edificios derruidos, mientras voluntarios formaban cadenas humanas para retirar los escombros a mano, con la esperanza de llegar hasta las personas aún atrapadas bajo las estructuras colapsadas.
Los dos primeros días tras un terremoto son cruciales para encontrar supervivientes entre los restos, algunos expertos hablan de una ventana de 72 horas, después de la cual las esperanzas se desvanecen rápidamente. El martes hubo alegría cuando los equipos de rescate lograron sacar con vida a Daniela Largo, de 32 años.
Rescates entre los escombros y un sistema sanitario desbordado
"Estábamos perdiendo la esperanza y entonces recibimos una llamada", explicó su madre, Sandra Milena Pérez, en Pereira. Pérez contó que un vecino del barrio escuchó gritos de auxilio bajo los escombros y se sumó a otros residentes para retirar los restos antes de que llegaran los equipos profesionales de rescate.
Desde el aire, los barrios de Cali parecían arrasados, con montones de escombros grises donde antes había manzanas enteras de casas y bloques de pisos. En las inmediaciones, los coches yacían aplastados bajo muros derrumbados y losas de hormigón.
El terremoto desbordó parte del sistema sanitario, convirtiendo el operativo de rescate en una de las mayores respuestas a desastres en Colombia en años. Muchos supervivientes pasaron la noche al aire libre, bien porque sus viviendas habían sufrido daños o porque temían nuevas réplicas.
Solidaridad y asistencia a los afectados por el terremoto
Un parque de Pereira se transformó en un refugio improvisado con tiendas de campaña y colchones. "Lo hemos perdido todo, pero estamos vivos", dijo John Tabasco, de 23 años, que acampaba allí con su esposa y su hijo de siete meses.
En Cali, parte del Hospital Universitario del Valle se derrumbó durante el seísmo, lo que obligó a los médicos a trasladar a los pacientes al aparcamiento y atender a algunos al aire libre.
Miles de personas llevaron agua, comida y suministros a los barrios afectados, mientras se formaban largas colas ante los centros de donación de sangre. "Se trata de querer ayudar a tu comunidad, a tu ciudad y a tu país", señaló el donante de sangre Ferney Cabrera.
El presidente Abelardo de la Espriella declaró el estado de emergencia y prometió subvenciones al alquiler para las familias afectadas durante una visita a Pereira el martes.
Europa ofrece ayuda a Colombia
Mientras tanto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció el miércoles que la Unión Europea destinará 2,1 millones de euros a Colombia para apoyar las zonas más afectadas.
"Mientras continúan las operaciones de búsqueda y rescate, la UE está apoyando a Colombia en todo lo posible", afirmó en un comunicado publicado en X. La financiación proporcionará material sanitario, de agua, saneamiento e higiene, además de refugio, alimentos, protección y ayuda económica.
La presidenta del ejecutivo comunitario añadió que Colombia ha activado el mecanismo de protección civil del bloque, concebido para poner en común recursos de los 27 Estados miembros y prestar asistencia de forma eficaz al país que lo solicita. Von der Leyen ya había informado de que la UE ha movilizado Copernicus, el servicio de satélites del bloque, para apoyar las operaciones de rescate.
La ayuda europea ya está sobre el terreno, el socio humanitario del bloque, la Cruz Roja Alemana, ha reasignado 100.000€ de un proyecto financiado por la UE para cubrir las necesidades inmediatas de 2.500 familias afectadas en Chocó y Valle del Cauca.