En su red social, Trump ha afirmado que existen conversaciones "constructivas" en marcha, pero que "ambas partes deben tomarse su tiempo y hacerlo bien", poco después de comunicar que estaba cerca un acuerdo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que ha ordenado a sus representantes "no precipitarse en un acuerdo con Irán", pocas horas después de asegurar que el pacto estaba "en gran medida negociado", lo que desató especulaciones en los medios sobre un posible anuncio.
El acuerdo, si llega a cerrarse, pondría fin a la guerra, reabriría el estrecho de Ormuz y llevaría a Irán a renunciar a sus reservas de uranio altamente enriquecido, según informaciones de prensa, aunque la teocracia persa siempre ha considerado este último punto como una línea roja.
Según Trump, las negociaciones "avanzan de manera ordenada y constructiva" mientras la relación con Irán se está volviendo "mucho más profesional y productiva". Durante las últimas semanas, las partes han deslizado en varias ocasiones estar muy cerca de un acuerdo que finalmente no se ha materializado.
La reapertura del estrecho aliviaría la crisis energética mundial desencadenada por el bombardeo de Irán por parte de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, que llevó a Teherán a cerrar 'de facto' la vía marítima. Desde entonces se han disparado los precios del petróleo, el gas y los productos derivados, y los expertos advierten de que el tráfico marítimo y las tarifas tardarán varias semanas, o incluso meses, en recuperarse una vez que se reabra el estrecho.
Washington mantiene bloqueados los puertos iraníes desde hace más de un mes, y Trump aseguró que el bloqueo "seguirá plenamente vigente hasta que se alcance, se certifique y se firme un acuerdo".
El acuerdo en ciernes prevé que Irán entregue su uranio altamente enriquecido
Según diversos medios, en el eventual acuerdo Teherán aceptaría renunciar a sus reservas de uranio altamente enriquecido, parte del cual se diluiría, mientras que el resto se transferiría a un tercer país. Algunos informes apuntan a que Rusia se ha ofrecido a hacerse cargo.
Un responsable estadounidense confirmó el periodo de alto el fuego de 60 días y advirtió de que, si Irán no entrega sus reservas, no habrá alivio de las sanciones. Irán posee 440,9 kilogramos de uranio enriquecido hasta una pureza del 60%, aún lejos de los niveles del 90% de pureza considerados de grado militar, según la Agencia Internacional de la Energía Atómica.
Irán no se ha comprometido públicamente a desprenderse de su uranio, una exigencia clave de Trump. El presidente Masoud Pezeshkian declaró a la televisión estatal que están dispuestos "a asegurar al mundo que no buscamos un arma nuclear".
Teherán siempre ha defendido que su programa es pacífico y reivindica su derecho a la tecnología nuclear. El sábado, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, declaró a la agencia estatal que las diferencias entre las posiciones de Irán y Estados Unidos "se están reduciendo", aunque Teherán actúa con cautela tras haber sido atacado dos veces en el último año en pleno proceso de negociaciones nucleares.
Han pasado doce semanas desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán, matando a su líder supremo, el ayatolá Jamenei, y a decenas de altos cargos más. Un alto el fuego se mantiene desde el 7 de abril, aunque las partes han intercambiado fuego en alguna ocasión.