Cerca de dos tercios del Danubio registran en julio sus caudales más bajos en 34 años, según un análisis publicado el lunes por el observatorio europeo del cambio climático Copernicus.
Rumanía ha detenido este jueves la actividad de su única central nuclear, un parón excepcional motivado por la ola de calor y la sequía que castigan Europa y han situado el caudal del río Danubio, cuyas aguas refrigeran la planta, en mínimos históricos.
Buena parte de Europa afronta este verano una nueva ola de calor, en un contexto de sequía que ha llevado muchos ríos a niveles históricamente bajos. La central de Cernavoda, que suele aportar una quinta parte de la electricidad de Rumanía, solo se había apagado una vez antes, en 2003, también por la sequía.
La empresa nuclear estatal Nuclearelectrica ya había parado el mes pasado uno de los dos reactores de la planta y anunció el jueves que debía detener también el segundo "debido a la caída significativa y continuada del nivel del agua del río Danubio". "No prevemos volver a ponerla en marcha en los próximos 10 días", declaró el director de la central, Romeo Urjan, a la agencia AFP.
Esfuerzos para desviar el caudal del Danubio
Rumanía había intentado evitar la parada total de los dos reactores de 700 MW de la planta.
Había presupuestado más de dos millones de euros para tratar de desviar el caudal del Danubio y mantener la refrigeración de los reactores, lo que incluía volar una roca y hundir en el río cuatro barcazas llenas de piedras.
El Ministerio de Energía indicó el miércoles que las fuentes de energía alternativas, entre ellas la energía eólica y las importaciones de electricidad, deberían garantizar un suministro suficiente. Pero también reiteró un llamamiento al "consumo responsable".
Ha advertido de que, como último recurso, los grandes consumidores industriales tendrían que asumir restricciones de consumo en las horas de la tarde para ahorrar electricidad.
A principios de agosto, el Gobierno anunció que los fabricantes de automóviles Dacia y Ford detendrían la producción en el país hasta el 19 de agosto para contribuir a reducir el déficit de energía.
Caudales mínimos históricos
Casi dos tercios del Danubio registran caudales que son los más bajos medidos en un mes de julio en 34 años, según un análisis publicado el lunes por el observatorio europeo del cambio climático Copernicus.
La actual sequía se ha visto agravada por el cambio climático de origen humano, según un informe del grupo de científicos World Weather Attribution, que advierte de que el problema irá a más.
La vecina Hungría ha logrado hasta ahora evitar la parada completa de su única central nuclear, Paks, cuyos cuatro reactores también se refrigeran con el Danubio.
Pero ante la previsión de que el Danubio baje aún más, el primer ministro húngaro, Péter Magyar, afirmó el miércoles que el Gobierno ha ordenado la construcción de un muro sumergido, o azud, para tratar de controlar el caudal cerca de la central.
En Paks también se han desplegado dos barcazas de 80 metros que podrían hundirse para elevar el nivel del agua. Paks, cuya producción cubre habitualmente en torno a un tercio de las necesidades de electricidad de Hungría, está parcialmente parada desde finales del mes pasado.
El bajo caudal del Danubio, el segundo río más largo de Europa, también ha afectado gravemente al transporte fluvial a lo largo de sus 2.850 kilómetros de recorrido, desde el oeste de Alemania hasta su desembocadura en el mar Negro.