Casi 26.000 hogares se quedaron sin suministro eléctrico, mientras que 45 viviendas resultaron inundadas y en otras 39 se registró entrada de agua por debajo del nivel del suelo. Cientos de personas pasaron la noche en refugios o en la estación de Chiba después de la suspensión del servicio ferroviario.
Las alteraciones fueron especialmente graves en los alrededores del aeropuerto de Narita, donde unos 7.000 viajeros quedaron atrapados durante la noche tras la cancelación de los trenes y muchos tuvieron que dormir en el suelo de las terminales. En las zonas rurales de Chiba, más de una docena de coches quedaron abandonados en carreteras anegadas. Un hombre de entre 60 y 70 años fue hallado muerto en el agua de la riada, mientras que una mujer de 66 años falleció tras quedar atrapada en su coche sumergido, según la oficina de gestión de desastres de Chiba.
La Agencia Meteorológica de Japón advirtió de que las precipitaciones podrían alcanzar niveles sin precedentes. La alerta del máximo nivel se rebajó a nivel cuatro en la mañana del viernes, aunque se mantuvo el riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos de tierra.