Las fuerzas del TPLF tomaron el control del aeropuerto de Mekelle y combatieron a tropas federales en dos puntos de Afar, mientras Ethiopian Airlines suspendía vuelos a tres aeropuertos de Tigray, señal del aparente colapso del Acuerdo de Pretoria que puso fin a la guerra de 2020-2022.
Los rebeldes tigrayanos del norte de Etiopía tomaron el control de un aeropuerto clave y se enfrentaron a las tropas federales en la vecina región de Afar este miércoles, mientras las tensiones que se arrastraban desde hace años derivaban en combates abiertos.
Los combates se han intensificado "desde anoche en Abala y Erebti (en Afar) entre el TPLF y las fuerzas federales", señaló una fuente de una ONG en la región que pidió conservar el anonimato.
"Esperamos que se extienda. Acabamos de enviar un camión con alimentos para ayudar a las personas desplazadas", añadió. Abala se encuentra en las cadenas montañosas que marcan la frontera con Tigray. Erebti está situada unos 100 kilómetros más hacia el interior de Afar.
Otra fuente humanitaria confirmó enfrentamientos en las dos localidades, al igual que una fuente de seguridad extranjera en Etiopía. Un antiguo alto cargo del TPLF afirmó que los rebeldes controlaban Berhale, Erebti, Abala, Megale, Dalul y Konoba, en Afar. Las fuerzas federales "se están retirando rápidamente", añadió.
Entretanto, fuentes locales y de seguridad señalaron que las fuerzas tigrayanas controlaban el aeropuerto de la capital regional, Mekelle. Ethiopian Airlines informó de que había suspendido los vuelos a tres aeropuertos de Tigray, Mekelle, Axum y Shire, "debido a la situación actual".
"Cuando íbamos de camino al aeropuerto para trabajar, nuestro supervisor llamó al conductor y le dijo que las fuerzas de Tigray se habían hecho con el control del aeropuerto. Como no había vuelos, nos dijo que volviéramos a casa", explicó un empleado del aeropuerto Alula Aba Nega de Mekelle.
Una fuente de seguridad extranjera con base en Etiopía confirmó esta información. Un reducido número de agentes de la Policía federal custodia el aeropuerto y se desconoce su situación.
Entre 2020 y 2022, el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) libró una guerra devastadora contra el Gobierno federal que causó la muerte de unas 600.000 personas, según estimaciones de la Unión Africana. Los combates esporádicos de los últimos meses han avivado el temor a un regreso a la guerra.
Abiy, bajo presión
Etiopía afronta múltiples insurgencias, incluso en sus regiones más pobladas, Oromía y Amhara. El domingo, el TPLF anunció que se había unido a una alianza militar de siete grupos denominada Alianza de Fuerzas Populares Etíopes para la Supervivencia, cuyo objetivo es derrocar al gobierno del primer ministro Abiy Ahmed e instaurar una administración de transición.
En la alianza participan también las milicias nacionalistas amharas Fano, que lucharon junto a las fuerzas federales contra el TPLF durante la última guerra, y el Ejército de Liberación Oromo, una insurgencia activa en la región más poblada de Etiopía, además de cuatro grupos procedentes de otras tres regiones, que representan la mitad de los 12 estados regionales del país.
El TPLF gobernó Etiopía entre 1991 y 2018, antes de ser apartado por el ascenso de Abiy, un cambio que acabaría desencadenando la guerra en 2020. El Acuerdo de Paz de Pretoria puso fin a la guerra y mantuvo una calma precaria hasta finales de 2025, cuando los enfrentamientos se reanudaron.
Desde entonces, el Gobierno federal ha llevado a cabo ataques con drones en Tigray y ha concentrado tropas en la frontera regional. Organizaciones de derechos humanos han acusado al TPLF de llevar a cabo este año una campaña de reclutamiento forzoso mientras se prepara para nuevos combates.
La región no se ha recuperado de la última guerra, con alrededor de un millón de personas aún desplazadas y buena parte del acuerdo de paz sin aplicar. Abiy recibió el Premio Nobel de la Paz en 2019 en parte por haber mediado un acuerdo de paz con la vecina Eritrea.
Buenos amigos y vecinos
El Gobierno federal cuenta con una ventaja militar considerable, tras haber incrementado la producción de drones militares desde la última guerra. Sin embargo, las Fuerzas de Defensa de Tigray del TPLF conservan un arsenal heredado importante de sus años al frente del aparato militar etíope antes de 2018, incluidos tanques, artillería, cohetes guiados de largo alcance y misiles balísticos, documentados por analistas militares de fuentes abiertas durante la guerra de 2020-2022.
El ministro de Exteriores etíope, Gedion Timotheos, afirmó en junio que los sectores más duros del TPLF habían estado "acumulando y adquiriendo activamente nuevas armas" en violación del Acuerdo de Pretoria. En el respaldo a los rebeldes también han sido señalados países vecinos.
El grupo de seguimiento de conflictos ACLED evaluó a comienzos de este año que las fuerzas eritreas habían desplazado tropas hacia el oeste de Tigray en coordinación con las TDF y que Eritrea estaba suministrando armas y acogiendo a combatientes tigrayanos.
En mayo, el Gobierno etíope acusó formalmente a las fuerzas armadas de Sudán de proporcionar "armas y apoyo financiero" a fuerzas vinculadas al TPLF y describió Sudán como "un centro de fuerzas anti-etíopes". Sudán negó la acusación.
Egipto, inmerso en una larga disputa con Etiopía por la Gran Presa del Renacimiento Etíope en el Nilo, es considerado por analistas del Soufan Center como proveedor de cobertura diplomática y apoyo logístico a facciones de la oposición etíope, aunque no se han documentado transferencias directas de armas al TPLF.