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Aguas turbulentas: ¿Por qué una presa en el Nilo causa tanta tensión entre Egipto, Etiopía y Sudán?

La presa del Gran Renacimiento Etíope en la región de Benishangul-Gumuz, el 20 de febrero de 2022
La presa del Gran Renacimiento Etíope en la región de Benishangul-Gumuz, el 20 de febrero de 2022 Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Gregory Holyoke
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En septiembre, se inauguró la presa del Gran Renacimiento Etíope, señalada por Adís Abeba como "una victoria generacional". Pero Sudán y Egipto la ven como una "amenaza existencial". 'Euronews' analiza el porqué se construyó y qué impacto tendrá en la región.

Cuando el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, inauguró el 9 de septiembre la polémica presa del Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), en el oeste del país, no se anduvo con rodeos. "Este lago ha traído consigo una riqueza mayor que el PIB de Etiopía. Esta generación ha realizado una gran hazaña con la presa del Renacimiento. La era de la mendicidad ha terminado", aseguró a un grupo de funcionarios, medios de comunicación y algunos líderes regionales.

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Detrás de él, cortinas de agua caían sobre el hormigón del embalse, que contiene casi 74.000 millones de metros cúbicos de agua en una superficie del tamaño del área metropolitana de Londres. El primer ministro calificó de "oportunidad compartida" para la región la mega-represa, que se espera produzca entre 5.000 y 6.000 megavatios de electricidad. Sin embargo, los representantes de los dos países situados aguas abajo, Sudán y Egipto, brillaron por su ausencia.

Apenas un mes después de la inauguración, el presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi, declaró en la conferencia de la Semana del Agua de El Cairo que Egipto "no se quedará de brazos cruzados" ante lo que calificó de acciones "irresponsables" de Etiopía.

Sin embargo, la cuestión de la distribución del agua del Nilo ha sido una manzana de la discordia diplomática desde años, antes incluso de que se concibiera la presa, por no hablar de cuando comenzó su construcción en 2011.

Vista de la presa del Gran Renacimiento Etíope en Benishangul-Gumuz, 9 de septiembre de 2025.
Vista de la presa del Gran Renacimiento Etíope en Benishangul-Gumuz, 9 de septiembre de 2025. AP Photo

Precedentes históricos

"Ha habido múltiples acuerdos sobre el Nilo, y Etiopía sigue incumpliéndolos", declaró a 'Euronews' Abbas Sharaky, profesor de geología y recursos hídricos de la Universidad de El Cairo y destacado crítico del GERD.

Hasta el 85% de las aguas del Nilo que convergen en Jartum han fluido desde las tierras altas de Etiopía, en el llamado brazo del Nilo Azul, a pesar de su fama de tener un aspecto más fangoso y sedimentoso que el otro brazo del Nilo Blanco, que fluye desde el valle del Rift. Por este motivo, la diplomacia del agua sobre el río se ha centrado más a menudo en el control de Etiopía.

Abiy Ahmed, Primer Ministro de Etiopía, durante la inauguración de la presa del Gran Renacimiento Etíope en Benishangul-Gumuz, 9 de septiembre de 2025.
El Primer Ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, durante la inauguración de la presa del Gran Renacimiento Etíope en Benishangul-Gumuz, 9 de septiembre de 2025. AP Photo

Cuando se construyó la primera gran presa en 1902 en Asuán, durante el periodo de colonización británica, el Reino Unido también firmó un acuerdo con Etiopía, en nombre de sus colonias, que otorgaba a las primeras poder de veto sobre cualquier construcción río arriba "que pudiera detener el flujo de sus aguas hacia el Nilo".

Se considera que los tratados posteriores de 1929 y 1959 favorecieron en gran medida a un Egipto más grande y poderoso, concediéndole finalmente una asignación de 55.600 millones de metros cúbicos, es decir, el 66% del caudal.

El académico y analista egipcio Ahmed Morsey explicó a 'Euronews' que esta situación se mantuvo durante mucho tiempo porque "los egipcios, y hasta cierto punto los sudaneses, e incluso algunos de los anteriores dirigentes etíopes, entendían que estos antiguos acuerdos eran permanentes".

El académico visitante del Middle East Council on Global Affairs contó que la construcción del GERD era la primera vez que estos tratados, que habían regido las aguas durante mucho tiempo, se ponían realmente en tela de juicio.

Un obrero egipcio saluda desde lo alto de una roca con vistas a la central eléctrica parcialmente construida en la presa de Asuán, 27 de febrero de 1968.
Un trabajador egipcio saluda desde lo alto de una roca con vistas a la central eléctrica parcialmente construida de la presa de Asuán, 27 de febrero de 1968. AP Photo

Su colega etíope Tsedenya Girmay afirmó que esto no siempre fue así, señalando una declaración de principios de 2015 que pretendía poner fin a la larga disputa, de modo que "Etiopía continuara con la presa, pero de una forma que no causara perjuicios a los países aguas abajo". "Pero entonces las cuestiones internas influyeron en el fracaso de los esfuerzos diplomáticos".

No es sólo una cuestión interna

En Etiopía, Egipto y Sudán, muchas cosas han cambiado desde el acuerdo de 2015. Solo uno de los tres líderes que firmaron la declaración de 2015, el egipcio Al Sisi, sigue en el poder. Mientras la política en Adís Abeba y El Cairo se ha deslizado hacia un mayor autoritarismo, y Sudán ha sufrido una guerra civil en toda regla.

La cuestión de la presa se ha convertido tanto en una enseña de unidad nacional, como en una disputa transfronteriza. Tsedenya viajó recientemente a la capital etíope, donde afirmó que esto era más evidente que nunca.

"Hablé con gente del Ministerio de Asuntos Exteriores y parece que es lo único que unifica e impulsa nuestra política", declaró a 'Euronews', haciendo referencia a las luchas internas en el país africano, incluido el devastador conflicto de Tigray. "La presa en sí es lo único que nos une".

Varias personas delante de nubes de humo negro procedentes de los incendios tras un ataque aéreo en Mekele, 20 de octubre de 2021.
Varias personas delante de nubes de humo negro procedentes de incendios en el lugar de un ataque aéreo en Mekele, 20 de octubre de 2021. AP Photo

Según Tsedenya, la centralidad de la presa en el currículo escolar etíope es prueba de su condición de grito de guerra a nivel nacional, especialmente en un país donde casi 60 millones de personas carecen de acceso a la electricidad.

En Egipto, el profesor Sharaky comentó a 'Euronews' que el Nilo representaba "la vida" para una población floreciente de más de 115 millones de personas, el 95% de las cuales se hacinan en el 5% de las tierras situadas en el delta, a lo largo del río.

Por esta razón se considera una amenaza existencial para el país, en gran parte cubierto de desierto, con al Sisi advirtiendo en 2021 que "nadie puede tomar una sola gota de agua de Egipto."

A pesar de que el presidente estadounidense, Donald Trump, sugirió que Egipto podría "volar" la presa en 2020, Al Sisi siempre ha sostenido que estaba decidido a resolver la cuestión por medios diplomáticos.

Sin embargo, un ex alto funcionario estadounidense que medió en el GERD durante la Administración Biden, que habló bajo la condición de anonimato, ya que todavía trabaja en la región, culpó a Egipto en gran medida por la ruptura de las negociaciones.

"Lo que concluimos es que, al final, los egipcios en realidad no querían un acuerdo. No había ningún acuerdo sobre la mesa que les satisficiera", alegó, al tiempo que admitió que Etiopía tampoco "iba a facilitar un acuerdo".

El estadounidense dijo a 'Euronews' que "Al Sisi, en realidad, se beneficia de esta amenaza de un enemigo externo por una cuestión de política interna", especialmente cuando la economía de Egipto tambalea y la población se enfrenta a precios más altos, sobre todo después de que las importaciones de trigo esencial se dispararan tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.

Etiopía también ha acusado a Egipto de interferir en su política interior. Morsy descalificó estas acusaciones como si Addis Abeba estuviera atacando a Egipto en beneficio propio, afirmando que "carecen de toda prueba". "Casi desearía que Egipto tuviera este poder para ver si realmente puede hacer algo de esto", concluyó.

El activista y analista sudanés Kholood Khair también sugirió que la guerra civil en Sudán había acercado a las autoridades de facto y a las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) a El Cairo y a su postura sobre la presa.

Vista de la presa del Gran Renacimiento Etíope en Benishangul-Gumuz, 9 de septiembre de 2025.
Vista de la presa del Gran Renacimiento Etíope en Benishangul-Gumuz, 9 de septiembre de 2025. AP Photo

Khair dirige un grupo de reflexión centrado en Sudán que tenía su sede en Jartum hasta la guerra. Sostiene que "oponerse al GERD se convirtió mucho más en un vehículo para conseguir un mayor apoyo egipcio que en algo que tuviera que ver con la presa en sí misma", afirmando que las autoridades de antes de la guerra veían la posibilidad de que el proyecto fuera "bueno para Sudán", debido a las promesas de Etiopía de compartir la electricidad producida con Jartum.

Sin embargo, cuando el líder de las FAS, Abdel Fattah al Burhan, se reunió con Al Sisi en El Cairo el pasado 15 de octubre, a raíz de las inundaciones en Sudán y Egipto, gran parte de la culpa se atribuyó al GERD, afirmación que Etiopía niega vehementemente. Ambos debatieron una postura cada vez más coordinada respecto a la presa.

¿Invierte Bruselas en el Nilo?

Bruselas parece haber caído cada vez más en la órbita de El Cairo respecto al GERD. Cuando la UE recibió a Al Sisi con los brazos abiertos en una cumbre de alto nivel celebrada en la capital belga en octubre, emitió una declaración conjunta en la que expresaba su deseo de cooperación futura.

Remetida hacia el final, la declaración destacaba que "la UE reitera su apoyo a la seguridad hídrica de Egipto y al cumplimiento del derecho internacional, también en lo relativo a la presa etíope."

Corrado Čok, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, argumentó que esto marca un cambio en la política de la UE, que solía "mantener una posición equilibrada entre Egipto y Etiopía (...) centrada en despolitizar la cuestión fomentando un enfoque técnico".

Esto incluye el apoyo "diplomático, técnico y financiero" a grupos de investigación independientes sobre los impactos de la presa. Čok ve un doble razonamiento para el giro político, señalando, en primer lugar, la devastadora guerra en Tigray entre 2020 y 2022, por la que el Gobierno de Addis Abeba fue condenado rotundamente.

"Los desacuerdos sobre la conducta de Etiopía en la guerra llevaron a la UE a suspender los programas de ayuda y, finalmente, también se tambaleó el diálogo sobre el GERD", explicó.

Mujeres etíopes vestidas con ropas tradicionales cantan en la calle durante la inauguración de la presa del Gran Renacimiento Etíope en Addis Abeba, 9 de septiembre de 2025.
Mujeres etíopes vestidas con ropas tradicionales cantan en la calle durante la inauguración de la presa del Gran Renacimiento Etíope en Addis Abeba, 9 de septiembre de 2025. AP Photo

Por el contrario, el bloque depende cada vez más de Egipto. "El Cairo se está convirtiendo en un socio destacado por múltiples razones, como hacer frente a las guerras de Gaza, Sudán y Libia, apuntalar la seguridad energética de Europa a través del gas natural y las energías renovables, y contener los flujos migratorios", argumentó Čok. Esto significaba que la UE -sostiene- había llegado a "aceptar" las demandas de Egipto de apoyo diplomático sobre la presa.

El Cairo no sólo tiene a Bruselas en el punto de mira. El exdiplomático estadounidense argumentó que Al Sisi también había utilizado el asunto como moneda de cambio con Washington. "Le ayuda con Estados Unidos, porque es un medio de desviación", afirmaron. "Estados Unidos vendrá y le dirá: 'deja de hacer X con los rusos', y él dirá: 'me encantaría hacerlo, pero no puedo a menos que me ayudes con esta amenaza existencial de la GERD'".

Sin embargo, con la presa ya construida y en uso, todas las partes se encuentran en un punto muerto político. Morsy llegó a la conclusión de que Egipto "simplemente tendrá que lidiar con ello", hasta que los adversarios se pongan de acuerdo para ceder el control político a los tecnócratas.

Incluso el profesor Sharaky se mostró proclive a la idea, pero dudó de su probabilidad, ya que incluso los mediadores tienden hacia un enfoque más partidista. "Hablaría con otros colegas y geólogos de Etiopía. Pero no creo que me concedan el visado", se rió antes de colgar el teléfono.

'Euronews' se puso en contacto con el Ministerio de Asuntos Exteriores egipcio para conocer su postura, pero al cierre de la edición aún no había obtenido respuesta.

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