Bruselas ha prometido actuar tras la protesta de un grupo de 11 países europeos, encabezado por Suecia, por la "fragmentación" en la concesión de visados a ciudadanos rusos; Francia, Italia y España están bajo escrutinio.
La Comisión Europea se comprometió este viernes a endurecer la concesión de visados a ciudadanos rusos en medio de la polémica política que rodea a Francia, Italia y España, que siguen recibiendo cada año a cientos de miles de turistas rusos.
La propuesta, que llegará el año que viene y por tanto no afectará a la próxima temporada de verano, tendrá un alcance limitado, ya que la expedición de visados sigue siendo competencia de cada Estado miembro y Bruselas ejerce únicamente una supervisión supranacional.
"Propondremos introducir medidas restrictivas específicas en materia de visados para abordar mejor los riesgos de seguridad derivados de acciones hostiles de terceros países", afirmó este viernes por la tarde Markus Lammert, portavoz de la Comisión para asuntos de migración.
"Esto forma parte de la revisión del Código de Visados prevista para el año que viene". La Comisión evitó ofrecer más detalles.
Las declaraciones respondían a una carta de tono muy contundente enviada a principios de esta semana a la Comisión por una coalición de once países europeos: República Checa, Dinamarca, Finlandia, Estonia, Islandia, Letonia, Lituania, Países Bajos, Noruega, Polonia y Suecia.
Islandia y Noruega no pertenecen a la UE, pero forman parte del espacio Schengen sin controles fronterizos interiores.
La iniciativa conjunta, impulsada por Suecia, denunciaba la aplicación dispar de las orientaciones introducidas en los primeros meses de la guerra de Rusia contra Ucrania, concebidas para dar menor prioridad a las solicitudes rusas de viajes no esenciales y reforzar la atención sobre los riesgos fronterizos y de seguridad. Los visados de entradas múltiples se fueron eliminando en 2025 en favor de visados de una sola entrada.
"La aplicación desigual de estas orientaciones entre los Estados miembros deja mucho que desear, ya que carece tanto de solidaridad como de coherencia", señala la carta.
"La fragmentación debilita nuestra capacidad de presión, mina la confianza pública y corre el riesgo de enviar señales contradictorias en un momento en el que se necesitan claridad y determinación".
A continuación, la carta pide a la Comisión que presente cuanto antes nuevas medidas de visados más restrictivas y jurídicamente vinculantes, que mejoren la aplicación de las orientaciones de 2022 y que proporcionen actualizaciones estadísticas periódicas sobre la expedición de visados a ciudadanos rusos.
Este viernes, el Ejecutivo trató de defender su actuación, señalando que el número de visados Schengen concedidos a ciudadanos rusos ha pasado de una media anual de cuatro millones antes de la invasión a gran escala a aproximadamente medio millón en 2025.
"Restringir la expedición de visados a ciudadanos rusos ha sido una de las máximas prioridades de la Comisión desde el inicio mismo de la agresión rusa contra Ucrania en 2022. Hemos adoptado medidas sin precedentes y seguiremos haciéndolo", afirmó Lammert.
Sin embargo, dentro del bloque destacan tres países muy orientados al turismo.
En 2025, Francia fue el país que más visados concedió a ciudadanos rusos, con algo menos de 180.000, un aumento significativo respecto a 2024. Italia se situó en segundo lugar, con algo menos de 160.000, pese a un ligero descenso frente al año anterior. España ocupó el tercer puesto, con algo menos de 100.000, una cifra prácticamente estable de un año a otro.
Estos tres países recibían críticas implícitas en la carta firmada por los once.
"Ha resultado profundamente inquietante ver cómo un número creciente de turistas rusos disfruta de viajes de ocio en playas y destinos vacacionales europeos mientras misiles y drones siguen golpeando a civiles y a infraestructuras civiles en Ucrania", recoge el documento.
Los detractores de la iniciativa sueca sostienen que las cifras de visados reflejan simplemente que los países más grandes suelen recibir y tramitar más solicitudes que los más pequeños. También rechazan la idea de que los permisos de viaje socaven la acción colectiva de la UE contra Moscú, puesto que los rusos responsables de la guerra ya están siendo objeto de sanciones.