Cientos de agentes antidisturbios entraron en la sede de Ankara del principal partido de la oposición de Turquía, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), después de que simpatizantes bloquearan el edificio tras una sentencia judicial que destituía a la dirección de la formación.
En las imágenes se veía a los agentes utilizar gases lacrimógenos y abrirse paso por los accesos para sacar al líder del partido, Ozgur Ozel.
El fallo nombraba al ex presidente del CHP, Kemal Kilicdaroglu, líder interino en el marco de una investigación en curso sobre el partido.
Organizaciones de derechos humanos condenaron la medida y la calificaron de grave golpe para la democracia y el Estado de derecho en Turquía.