El incidente más grave se produjo en el distrito de Boryspil, al este de Kiev, donde un ataque con dron provocó un gran incendio en una instalación de infraestructura. Los bomberos lucharon contra las llamas, que se extendieron por unos 2.000 metros cuadrados, mientras una espesa columna de humo se elevaba sobre la zona. Las imágenes difundidas por los servicios de emergencia mostraban a los equipos utilizando grandes cantidades de espuma para controlar el fuego.
En el sur de Ucrania, una persona resultó herida en la ciudad de Mykolaiv. Los equipos de emergencia apagaron incendios que afectaron a varios vehículos y realizaron inspecciones de seguridad, incluidas mediciones de radiación, como medida de precaución.
Según la Fuerza Aérea ucraniana, las fuerzas rusas lanzaron 117 drones durante la noche. Las defensas aéreas ucranianas aseguraron que 102 fueron interceptados o neutralizados antes de alcanzar sus objetivos. Estas cifras no pudieron verificarse de forma independiente.
Los últimos ataques ponen de relieve la presión constante sobre la infraestructura de Ucrania, más de cuatro años después del inicio de la invasión rusa a gran escala. Los servicios de emergencia siguen desplegados en las zonas afectadas mientras las autoridades evalúan el alcance de los daños.