Con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) y la UNESCO, Japón pone al servicio de Vietnam décadas de experiencia en gestión de riesgos y prevención de desastres mediante proyectos de infraestructuras, educación y alerta temprana.
Vietnam inauguró el año pasado su primera presa sabo en la provincia de Son La, una tecnología de origen japonés diseñada para retener rocas, lodo y otros escombros durante episodios de lluvias intensas, a la vez que se permite el paso del agua. Está previsto construir otras doce estructuras de este tipo en la cuenca del río Nam Pam.
La estrategia japonesa de prevención de catástrofes se basa en tres pilares: infraestructuras de protección, planificación del uso del suelo y sistemas de alerta temprana.
En la provincia de Nghe An, frecuentemente afectada por inundaciones, un acuerdo entre Japón y la UNESCO está reforzando la cartografía de riesgos y los simulacros de evacuación en las escuelas, una iniciativa de la que se espera que se beneficien directamente unas 15 000 personas.
Por otro lado, en Hanói, una nueva planta de tratamiento de aguas residuales construida con apoyo técnico y financiero de Japón permite ya conectar a un millón de habitantes a la red de saneamiento y tratamiento de aguas.