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La encrucijada de los emigrantes venezolanos que han perdido su empleo por la COVID

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La encrucijada de los emigrantes venezolanos que han perdido su empleo por la COVID
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En motos, bicicletas y un carro a gas, doce voluntarios recorren las desoladas calles de Caracas repartiendo 500 comidas semanales a casi un millar de ancianos para que no tengan que salir de casa.

El 'Plan Buen Vecino', nació al llegar la pandemia a Venezuela para ayudar a ancianos que viven solos o están enfermos. "Y hoy día ha crecido a, de esa bolsita con el cachito y el agua a 500 comidas semanales a llevarles 5 almuerzos preparados por nuestros cocineros", cuenta Verónica Gómez, fundadora de la iniciativa.

Son los propios vecinos quienes les dan la información de quién necesita ayuda. Muchos no podrían pagarlo con sus pensiones diluidas por la inflación y la depreciación de la moneda. "La comida me viene como caída del cielo, así que muy agradecido", dice uno de los beneficiarios.

Sin ingresos para mantener a su familia en Venezuela

La crisis llevó a casi 5 millones de venezolanos a dejar su país desde 2015. Muchos de ellos ahora han perdido su trabajo a medida que la pandemia se expande por América Latina y se ven en la encruzijada de quedarse o volver sabiendo que tampoco tienen un medio de subsistencia en Venezuela.

Allí les esperan sus familiares, que también han perdido los pocos ingresos que recibían de ellos.

Provash Budden, director regional de Mercy Corps para las Américas, explica que "incluso tenemos un sector pobre, como los de las economías informales de Colombia y Perú y Ecuador que ahora no tienen trabajo y no tienen dinero para enviar de vuelta. Así que es un doble golpe para ellos poder sobrevivir en un país y aún así intentar mantener a sus familias en Venezuela".

Al menos la mitad de los venezolanos repartidos por los países vecinos se gana la vida en el sector informal. Muchos en la capita de Colombia, bajo una estricta cuarentena, se han visto obligados a infringir la ley y salir a ganar dinero o permanecer encerrados y pasar hambre.

Al menos 14.000 han decidido volver a casa, aunque ello signifique caminar incontables kilómetros.