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Asilos de ancianos: el talón de Aquiles de la estrategia sueca contra la COVID-19

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Una anciana pasea por una calles de Estocolmo
Una anciana pasea por una calles de Estocolmo   -   Derechos de autor  AP Photo/Andres Kudacki
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Se llamaba Moses Ntanda, tenía 72 años y, tras una vida de trabajo y esfuerzo en Suecia, murió solo en una habitación de un asilo de ancianos víctima de la COVID-19. Ocurrió el mes pasado. Desde entonces, su sobrina Juliana Jihem busca respuestas que nadie le sabe dar:

"Moses era mi tío, pero era como un padre para mí", recuerda su sobrina.

Cuando Moses cayó enfermo, su casa de acogida no lo llevó al hospital.

"Nos dijeron que era así como se actúa con los ancianos que contraen el coronavirus. Se ocupan de ellos en la casa y no los envían al hospital. Que no necesitan cuidados hospitalarios. Pero la verdad es que necesitaba atención hospitalaria", lamenta Juliana.

"Un día en el trabajo, alguien empezó a gritar Peter, ven, tienes que venir. Le ha pasado algo al hermano de tu suegra. Así que corrí hacia ella y se cayó al suelo. Así que la abracé y lloramos", nos cuenta emocionado Peter Jihem, marido de Juliana.

Casi la mitad de los más de 3.800 fallecidos por COVID-19 eran ancianos que vivían en asilos. El Gobierno reconoce que la prohibición de las visitas no fue suficiente:

"Hay muchos aspectos diferentes en nuestro enfoque. Proteger a los ancianos en las residencias de ancianos fue sólo uno de ellos y somos conscientes de que no funcionó muy bien. Ahora tratamos de mejorarlo en colaboración con quienes dirigen estos hogares", explica el epidemiólogo Anders Tegnell, arquitecto de la controvertida estrategia sueca para afrontar la pandemia.

Una estrategia, recuerda nuestro reportero, Per Bergfors Nyberg, "consiste en recomendar el distanciamiento social, en lugar de ordenar un confinamiento completo. Algunos expertos médicos afirman que esa ha sido una estrategia peligrosa".

"Tenemos una de las tasas de mortalidad más altas del mundo, lo cual es triste. Yo diría que dos tercios o algo así, tal vez incluso más, no tendrían que haber muerto", explica el doctor Stefan Hansson, experto en salud internacional.

Una dolorosa espina que el Gobierno sueco promete analizar: "Hasta ahora nos las hemos arreglado con uno de nuestros objetivos, que es aplanar la curva de la propagación del virus y también hacer posible que el sistema de atención sanitaria se enfrente a este fuerte desafío. Pero para cada persona que ha muerto de esta terrible pandemia es, por supuesto, una gran pena y dolor para todas las familias. Y, por supuesto, trataremos de ver por qué se propagó el virus en la atención de ancianos", afirma la ministra de Asuntos Exteriors, Ann Linde.

"Piensan que la estrategia que están usando es realmente buena, y que está funcionando. Pero si es buena, ¿cómo es que tantos están muriendo?", se sigue preguntando Juliana.