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El letal cóctel de miedo al estigma y negación de la pandemia en Brasil

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Servicios funerarios atienden a la familia de un hombre fallecido en Manaos, Brasil
Servicios funerarios atienden a la familia de un hombre fallecido en Manaos, Brasil   -   Derechos de autor  AP Photo
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En Manaos, la ciudad más grande del estado de Amazonas, con 1,8 millones de habitantes, la negación de la enfermedad y el miedo al estigma social están haciendo tanto daño como la propia pandemia.

En marzo y abril, el número de muertos habituales en esta ciudad brasileña prácticamente se triplicó, pero debido a la falta de prubas, solo el 5% de los 4300 entierros realizados fueron confirmados como covid-19.

La negación, la desinformación y el miedo a los hospitales abarrotados están haciendo que muchos enfermos mueran en sus casas, en sus camas, sin que nadie les haga nunca un test.

"No tenía covid. Tenía alzheimer", asegura la hija de Edgar Silva, un hombre fallecido.

¿Cómo saben que no tenía covid?

"Porque no salió de casa", asegura.

Sin embargo, sí salieron y entraron de la vivienda las personas que cuidaban de él. En sus últimos días de vida, el hombre sufrió una fuerte fiebre y le costaba mucho respirar.

Como esta familia, otras muchas se apresuran a descartar la enfermedad. Los expertos en salud dicen que la negación proviene de una mezcla de desinformación, falta de educación y miedo al estigma del virus. A eso se unen los mensajes contradictorios de los líderes del país, como el propio presidente, Jair Bolsonaro, quien repite que se trata de una "gripecita".

"Lo que más me ha llamado la atención es la creencia de la gente de que la pandemia no es real", afirma asombrado un médico urgentista.

Hay quien asegura que todo es un montaje, una conspiración. Partidario de Bolsonaro, Edvaldo Araujo defiende que el país vuelva al trabajo. Su madre falleció el mes pasado con síntomas de la enfermedad.

"Están manipulando, inventando las muertes por covid-19", afirma.

También partidario del presidente de Brasil, el gobernador del estado de Amazonas ordenó la suspensión de los servicios esenciales el 23 de marzo, pero nunca impuso restricciones a la zona industrial de la ciudad y se opone a los cierres:_ "Incluso si hubiera cerrado la ciudad durante 30 días en algún momento habría tenido que reabrirla y en algún momento el virus habría llegado hasta aquí"_, dice Wilson Miranda Lima.

El resultado es que muchos brasileños ignoran las recomendaciones, como mantener la distancia social y los bulliciosos mercados de Manaos siguen funcionando como si no ocurriera nada.

El reverso de la moneda son las impactantes imágenes de entierros masivos, en fosas comunes, en el cementerio de la ciudad. Brasil ya es el segundo del mundo con más contagios, con cerca de 375.000 casos y más de 23.000 muertes reconocidas de forma oficial.