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El plan de recuperación de la Comisión Europea no es un cheque en blanco

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Paolo Gentiloni, comisario europeo de Economía
Paolo Gentiloni, comisario europeo de Economía   -   Derechos de autor  Kenzo Tribouillard/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved
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El plan de recuperación de la Comisión Europea, dotado con 750.000 millones de euros, no es un cheque en blanco. Para acceder al dinero, los Estados miembros van a tener que respetar una serie de prerequisitos.

Pero la Comisión ha querido dejar claro que no tienen nada que ver con los dolorosos ajustes de la crisis financiera de 2008.

"No es una herramienta de rescate con una condicionalidad anexa", explica Paolo Gentiloni, comisario europeo de Economía. "Sé que es lo que recordamos de la experiencia del pasado. Pero no va a ser lo mismo en el futuro".

Los prerequisitos

Los Estados miembros van a tener que presentar un Plan Nacional con propuestas concretas de inversión. Y para que la Comisión los apruebe, deberán dar prioridad a la transición hacia una economía más verde y más digital.

"Creo que la principal diferencia respecto a la crisis financiera es que esta vez se trata de inversiones y no de austeridad. Esta vez se supone que los Estados miembros deben gastar dinero", explica la economista Sandra Parthie, del Instituto Económico Alemán. "Sin embargo, es cierto que la Comisión va a evaluar los Planes Nacionales y las propuestas. Y esto implica que sí, que interferirá hasta un cierto punto ".

Segundo prerequisito: los Planes Nacionales deben servir para modernizar la economía y hacerla más resistente. Lo que muchos traducen como "reformas estructurales".

Y esta es la baza que podrían jugar los llamados "países frugales", los más reacios a aceptar el plan de la Comisión. Austria, Dinamarca, Suecia y los Países Bajos podrían utilizarlo para negociar.

"Creo que intentarán vincular el dinero que se va a gastar a través del Plan de Recuperación a muchas condiciones, especialmente en términos de gobernanza económica, en términos de sistemas de pensiones, tal vez, este tipo de cosas", añade Sandra Parthie.

Unas negociaciones difíciles

Pero podría no ser su único objetivo, en el marco de las duras negociaciones que se avecinan. Según el eurodiputado español Luis Garicano, del grupo liberal Renovar Europa, también "van a tratar de reducir la proporción de las subvenciones para aumentar la proporción de los préstamos".

El problema es el tiempo. Los países necesitan el dinero ahora. Y las negociaciones podrían durar demasiado. En el mejor de los casos, los gobiernos podrían presentar sus Planes Nacionales el próximo abril y comenzarían a recibir el dinero a finales de 2021.