La OCDE advierte de que la guerra en Oriente Medio está frenando el crecimiento económico mundial y podría empujar a varias economías a la recesión si el conflicto se prolonga hasta 2027.
La OCDE ha rebajado sus previsiones de crecimiento mundial y ha advertido de que el encarecimiento de la energía, las tensiones geopolíticas y una inflación persistente lastran la economía global y podrían empujar a varios países a la recesión si las perturbaciones continúan.
En su actualización trimestral, la organización, que representa a 38 países industrializados, prevé un crecimiento económico mundial del 2,8% en 2026, por debajo de su anterior estimación del 2,9%.
No obstante, si el conflicto se prolonga hasta 2027, el crecimiento global podría desacelerarse hasta el 2,1%, según la OCDE. Esto quedaría muy por debajo de la tasa media anual de crecimiento del 3,4% registrada entre 2013 y 2019, antes de la pandemia de Covid-19.
"Cuanto más se prolonguen las perturbaciones, mayores serán los costes económicos y sociales", afirmó en el informe el economista jefe de la OCDE, Stefano Scarpetta.
Advirtió de que muchos países pueden enfrentarse a una recesión, mientras que una menor inversión, incluida la destinada a las industrias intensivas en energía y a la inteligencia artificial, probablemente se traducirá en un mayor desempleo.
Los precios de la energía representan el mayor riesgo a corto plazo
Uno de los ejes centrales del informe es el fuerte aumento de los precios de las materias primas desencadenado por las tensiones en Oriente Medio.
La OCDE destaca incrementos significativos en varias materias primas clave, entre ellas el gas natural asiático (+80,8%) y el gas natural europeo (+43,2%), así como el petróleo, los productos relacionados con fertilizantes y otras materias vinculadas a la producción de hidrocarburos en el Golfo.
Estas subidas de precios amenazan con debilitar el crecimiento y alimentar la inflación en las economías importadoras de energía. El impacto probablemente será especialmente intenso en los países en desarrollo, donde los hogares destinan una mayor parte de sus ingresos a la energía y la alimentación.
La inflación se muestra más persistente
Aunque el conflicto terminara en las próximas semanas, la OCDE prevé que la inflación mundial aumente hasta el 4,0% este año, frente al 3,4% en 2025.
Se espera que el encarecimiento de la energía, el aumento de los costes de producción industrial, las disrupciones en las cadenas de suministro y la subida del precio de los fertilizantes, que se traslada a los alimentos, ejerzan presiones al alza sobre los precios.
Los principales bancos centrales se enfrentan a un difícil equilibrio entre apoyar el crecimiento económico mediante tipos de interés más bajos y contener la inflación con una política monetaria más restrictiva.
"Según la OCDE, se espera en gran medida que los bancos centrales mantengan estables los tipos de interés oficiales hasta 2026, mientras equilibran el riesgo de que las expectativas de inflación se desanclen con el de una desaceleración más acusada del crecimiento derivada del conflicto", señaló la organización.
"En 2027, se da por hecho que la moderación de los precios de la energía permitirá recortes de los tipos oficiales en muchos países, entre ellos el Reino Unido, Australia, Colombia, Hungría, Islandia, Turquía, Brasil, Rumanía y Sudáfrica", añadió la organización.
Ante la persistencia de los riesgos inflacionistas, la OCDE desaconsejó recortes prematuros de los tipos de interés y subrayó la importancia de preservar la credibilidad de los bancos centrales.
Las perspectivas de crecimiento para Europa siguen siendo vulnerables
Se espera que la zona euro registre únicamente un crecimiento modesto, ya que es una de las regiones más expuestas a los sobresaltos en los precios del gas natural y al aumento de los costes energéticos industriales. La OCDE prevé un crecimiento del PIB de la eurozona del 0,8% en 2026, frente al 1,4% en 2025.
No obstante, si el conflicto se resolviera en los próximos meses, el bloque podría experimentar una recuperación gradual y el crecimiento alcanzaría el 1,2% en 2027.
Según la OCDE, la zona euro probablemente se beneficiará de un mercado laboral resistente y de un aumento del gasto en defensa. Sin embargo, estos factores se verán parcialmente compensados en varias economías por una política fiscal más estricta y por la retirada gradual del gasto asociado al programa de recuperación NextGenerationEU.
En el Reino Unido, se prevé que el crecimiento se modere del 1,4% en 2025 al 0,9% en 2026, antes de repuntar al 1,1% en 2027 a medida que mejoran el comercio mundial y las condiciones financieras.
En Estados Unidos, se espera que el crecimiento económico se reduzca al 2,0% en 2026, frente al 2,1% en 2025.
La inversión en inteligencia artificial sigue siendo una de las pocas fuentes de fortaleza económica
Uno de los pocos puntos positivos en las perspectivas de la OCDE es la solidez continuada de la inversión vinculada a la inteligencia artificial.
La organización señaló que el gasto en infraestructuras de IA contribuyó a apuntalar la inversión, la producción y el comercio antes del conflicto, lo que ayudó a mantener el impulso de la economía mundial pese al aumento de las presiones geopolíticas y económicas.
La OCDE añadió que sus previsiones se han realizado en un contexto de "sólido impulso subyacente" de la economía mundial, respaldado por una intensa inversión relacionada con la IA y unas condiciones financieras favorables.
Añadió que las empresas han demostrado una notable capacidad de adaptación a los choques económicos en los últimos años. Esto, combinado con una "mayor visibilidad de las posibles ganancias de productividad de las tecnologías de IA, podría impulsar el crecimiento, especialmente en 2027", señala el informe.
Pero la OCDE advirtió también de que una interrupción prolongada del suministro energético podría poner en peligro los aumentos de productividad económica que se esperan de la IA. Las infraestructuras de IA, incluidos los centros de datos, dependen en gran medida de un suministro de energía fiable, mientras que tecnologías clave como los semiconductores necesitan insumos especializados procedentes de las economías del Golfo.
El informe también señala que la IA podría aportar un impulso al crecimiento mayor del que se anticipa actualmente. Aunque hasta ahora Estados Unidos ha liderado el aumento de la inversión en capital relacionada con la IA, otras grandes economías podrían beneficiarse cada vez más a medida que su adopción se generalice y la inversión se acelere.
La OCDE reconoce que la magnitud y el calendario de las ganancias de productividad derivadas de la IA siguen siendo inciertos, pero añade que los beneficios podrían hacerse más visibles en los próximos dos años de lo que se prevé en la actualidad.