El crecimiento en las regiones del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo se frenará más de lo previsto este año por la inflación ligada a la guerra en Irán, que encarece la energía, y la inflación regional ya alcanza el 6,4%.
El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), que invierte en economías emergentes de Europa central y oriental, Asia Central, Oriente Medio y el norte de África, ha rebajado sus previsiones de crecimiento para sus regiones y señala el agravamiento del conflicto en Oriente Medio como una importante fuente de perturbaciones económicas.
En su último informe de Perspectivas Económicas Regionales, titulado 'Strai(gh)t talk', el BERD prevé un crecimiento agregado en sus regiones del 3,1% en 2026, por debajo del 3,4% en 2025 y 0,5 puntos menos que la previsión publicada en febrero.
Se espera que el crecimiento repunte hasta el 3,6% en 2027, aunque esa proyección también es ligeramente inferior a la anticipada anteriormente.
Según el informe, el encarecimiento del petróleo y el gas, las interrupciones del transporte marítimo por el estrecho de Ormuz y la ampliación de las diferencias entre los costes energéticos europeos y estadounidenses han debilitado la competitividad y frenado la dinámica económica en numerosas economías.
El BERD calcula que el crecimiento en sus regiones se frenó hasta el 2,9% interanual en el primer trimestre de 2026. Se registraron resultados más débiles de lo previsto en varias grandes economías, entre ellas Egipto, Kazajistán, Rumanía, Turquía y Ucrania.
"El conflicto en Oriente Medio ha supuesto un nuevo shock para unas regiones que ya arrastran debilidad en la industria manufacturera y posiciones fiscales frágiles", dijo la economista jefe del BERD, Beata Javorcik, en los comentarios que acompañan el nuevo informe.
Las perspectivas de inflación empeoran y aumentan los costes de financiación
El informe destaca un nuevo repunte de la inflación tras un periodo de moderación a finales de 2025.
La inflación media en las regiones del BERD aumentó hasta el 6,4% entre febrero y abril de 2026, un incremento de 1,2 puntos porcentuales.
Según el banco, el encarecimiento de la energía y los alimentos fue el principal motor de este aumento, al que se sumó en algunas economías la depreciación de las monedas frente al dólar estadounidense.
El BERD advirtió de que la inflación probablemente se mantendrá elevada durante más tiempo del previsto, sobre todo porque los alimentos y la energía representan una parte mayor del gasto de los hogares en muchas de sus economías que en los mercados avanzados.
Casi dos tercios de las economías del BERD han introducido medidas para apoyar a los consumidores o reducir el consumo de energía, entre ellas topes a los precios de los combustibles, rebajas de impuestos y subvenciones específicas.
Sin embargo, el banco advirtió de que las finanzas públicas están sometidas a una presión creciente.
El aumento de los costes energéticos, el encarecimiento de la financiación y unas condiciones financieras mundiales más estrictas añaden presión, especialmente en las economías que ya soportan niveles elevados de deuda.
De cara al futuro, el informe advierte de que un conflicto prolongado podría provocar nuevas subidas de los precios de la energía, agravar las perturbaciones en las cadenas de suministro y añadir más presión sobre las perspectivas de crecimiento en las regiones del BERD.