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El primer ministro de Italia Conte, interrogado por la Fiscalía por la gestión de la pandemia

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El primer ministro de Italia Conte, interrogado por la Fiscalía por la gestión de la pandemia
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El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, interrogado por la gestión de la pandemia. Durante tres horas ha respondido a las preguntas de la fiscal de Bérgamo, Maria Cristina Rota, que investiga el retraso en el confinamiento de dos municipios de Lombardía, al inicio de los primeros brotes del coronavirus. Se trata de las localidades de Alzano y Membro, en la provincia de Bérgamo.

"Desde que hay una investigación del fiscal en Bérgamo es correcto que también el primer ministro se ponga inmediatamente a disposición como persona conocedora de los hechos", explicaba Giuseppe Conte.

Lombardía es la región italiana más castigada por el coronavirus con la mitad de las muertes registradas en todo el país.

"Lo que ha faltado es la cohesión institucional, porque con la cohesión institucional, seguramente habría habido el coraje de asumir esta decisión que seguramente era complicada, díficil de mantener aunque viendo a las instituciones unidas se podría haber afrontado mejor", declaraba el alcalde de Nembro, Claudio Cancelli

La asociación que agrupa a los familiares de las víctimas en Bérgamo, considera que durante quince días el coronavirus circuló libremente sin que se adoptaran las medidas adecuadas.

¿Por qué no se aisló Bérgamo?

La pregunta de fondo que los fiscales tratan de aclarar es por qué no se aislaron varias zonas de la provincia de Bérgamo desde un primer momento a pesar de que había datos que certificaban que el virus ya recorría las calles y hospitales de sus municipios.

Lombardía, con capital en Milán, es la región más afectada del país: acumula 91.000 de los 236.000 contagios registrados en todo el país y las muertes ya superan las 16.000 (de las 34.000 totales).

En la provincia de Bergamo los muertos oficiales rondan los 2.800 aunque su ayuntamiento estima que en realidad son unos seis mil, ya que a muchas personas no se les practicó la prueba antes de morir.

Todo empezó el 21 de febrero, cuando se confirmó el primer caso de contagio en el cercano municipio lombardo de Codogno. Un día después el Gobierno aisló once focos, diez pueblos de Lombardía, de la provincia de Lodi, y otro en el Véneto (nordeste).

Sin embargo en esa lista de pueblos cerrados no figuraban dos en los que los casos ya comenzaban a acumularse: Nembro y Alzano, zonas de alta concentración industrial en la provincia de Bergamo.

El aislamiento de estos dos municipios no llegaría hasta el 8 de marzo, dos semanas después, cuando el Gobierno decretó el cierre de toda la región y otros territorios aledaños, un día antes de confinar todo territorio nacional para contener los contagios.

Los familiares de las víctimas de Nembro y Alzano han denunciado ante la Fiscalía que durante esas dos semanas el virus circuló por la zona libremente, por lo que la situación devino en crítica.

Basta pensar que en un mes Nembro enterró a 145 vecinos y Alzano a 122, muchos de ellos fallecidos en las residencias de ancianos, más de los muertos que registran de media anualmente.

Pieza clave de la investigación es el hospital de Alzano, donde el 23 de febrero ya se registraron las dos primeras muertes de coronavirus. Ante esta situación el director del centro ordenó su cierre, pero el Gobierno regional lo reabrió pocas horas después.

¿Hubo presiones de los empresarios?

Una de las grandes sospechas es si los responsables políticos recibieron presiones por los empresarios para no aislar y detener la producción en esos dos municipios, muy industrializados y enclavados en el mismo corazón económico del país.

Nadie olvida la campaña lanzada el 28 de febrero por la patronal de los industriales Confindustria para tranquilizar a sus socios internacionales, titulada "Bergamo is running" (Bergamo sigue funcionando), en la que participó hasta el alcalde, Giorgio Gori.

El regidor ha expresado su arrepentimiento por aquella iniciativa, similar a la de "Milano non si ferma" (Milán no se detiene), pero ha asegurado que entonces nada permitía predecir lo que se avecinaba y ha descartado eventuales presiones.