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La pandemia empuja a la juventud húngara a los brazos del Ejército

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Un grupo de reclutas se entrena a campo abierto
Un grupo de reclutas se entrena a campo abierto   -   Derechos de autor  AFP
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La pandemia de la COVID-19 empuja a la juventud húngara a los brazos del Ejército. Atraídos por un sueldo y un empleo estables, miles de jóvenes, muchos de ellos desempleados, han solicitado su ingreso a filas en las últimas semanas, duplicando el número habitual de solicitudes. La semana pasada fueron 2.500, según el mayor Tamás Durgó.

"Desde que comenzó la epidemia, el número de solicitantes ha aumentado un 100%, así como el número de consultas, y, obviamente, estamos contentos. Por supuesto, se han puesto en marcha una serie de medidas para poder gestionarlo. Hemos flexibilizado el procedimiento de admisión, lo que no significa que las condiciones de entrada sean más fáciles, sino que el procedimiento se ha acelerado", afirma Durgó.

"No era capaz de encontrar un trabajo fijo", explica el soldado Tibor Tőkei. "Trabajé en diferentes sitios, aquí y allá, por semanas o meses. Mi principal objetivo al presentarme fue encontrar un empleo estable".

Aunque el paro apenas ronda el 4,1% en Hungría, asusta tras años de bonanza económica en los que era prácticamente inexistente. El subsidio por desempleo se mueve en una horquilla que va de los 200 a los 350 euros mensuales y solo se cobra un máximo de tres meses. Unas perspectivas económicas sombrías (se prevé una caída del PIB nacional del 8% a finales de año en el mejor de los casos) completan un argumentario que refuerza emocionalmente el Gobierno de Viktor Orbán con mensajes patrióticos en los que se promociona al Ejército y sus valores.