Última hora
This content is not available in your region

Migrantes eritreos cuestionan la voluntariedad del programa de retorno financiado por la UE

Migrantes eritreos cuestionan la voluntariedad del programa de retorno financiado por la UE
Derechos de autor  Sara Creta
Tamaño de texto Aa Aa

Cuando 21 migrantes llegaron al aeropuerto internacional de Mitiga en Trípoli en mayo de 2019, se les dio a cada uno una bolsa que contenía una camisa limpia y un par de pantalones.

El grupo había pasado los últimos ocho meses en prisión en la ciudad de Zwara, 100 kilómetros al oeste, donde las condiciones se habían deteriorado.

Allí cuando unos funcionarios de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) se acercaron a ellos, les dieron sus nombres y, sin saberlo, aceptaron ser repatriados a Asmara (Eritrea) en un vuelo comercial pagado por la Unión Europea.

Pero una vez en el aeropuerto, los hombres cambiaron de opinión. Al menos cinco de ellos se dieron media vuelta y huyeron, consiguiendo eludir a las fuerzas de seguridad, que disparaban sus armas al aire. Los 16 restantes fueron subidos al avión bajo la mirada del personal de la ONU, según varios de los hombres dijeron a Euronews.

"La OIM nos dijo que era demasiado tarde, todo estaba organizado: tienes que volver a tu país", recuerda uno de estos hombres.

"Teníamos muchas barreras lingüísticas, no podíamos comunicarnos", rememora otro el suceso.

Las barreras lingüísticas aparentemente comenzaron mucho antes de que el vuelo estuviera a punto de despegar. Uno de los hombres dijo a Euronews que toda la comunicación con él había sido en árabe y llevada a cabo con los libios. Sin embargo, en una declaración, un portavoz de la OIM dijo a Euronews que "la OIM tiene personal internacional que habla tigriña, amárica y swahili", lenguas que se hablan en Eritrea.

El vuelo a Asmara fue solo uno de los cientos operados en el marco de la Iniciativa Conjunta de la Unión Europea y la OIM, que ha contribuido al retorno voluntario de 81.000 migrantes africanos, 50.000 de ellos desde Libia desde 2015. En el marco del programa, se ofrece a los migrantes africanos vuelos de regreso a su país de origen, así como dinero en efectivo, asesoramiento y apoyo para la reintegración.

Sin embargo, una investigación de Euronewsha revelado fallos masivos en el programa financiado por la Unión Europea con un monto de 357 millones de euros. La propia Organización Internacional para las Migraciones (OIM) admite que solo un tercio de los migrantes que inician el proceso de reintegración lo completan realmente. Otros sugieren que estas cifras son aún más bajas.

En siete países africanos, Euronews ha recogido testimonios de primera mano de migrantes que han regresado a sus hogares en vuelos comerciales o chárteres pagados por la UE. La mayoría no recibió ningún apoyo de la OIM una vez que regresaron y los que sí que obtuvieron ayuda la encontraron insuficiente. En varios casos, los migrantes planean volver a dejar sus hogares para tomar de nuevo la ruta hacia las costas de Europa.

En el caso de Eritrea, la situación se ve agravada por las pésimas condiciones de la nación del África oriental, dirigida por el régimen autoritario del presidente Isaias Afewerki y descrita como una de las naciones más represivas del mundo por Human Rights Watch.

Además de la falta de derechos políticos y sociales, los ciudadanos son reclutados por la fuerza por el Ejército eritreo y sufren abusos y violencia.

Todo eritreo que huye del país sin haber cumplido el servicio militar y regresa a su país tiene que firmar un formulario que dice:

Lamento haber cometido un delito al no haber completado el servicio nacional y estoy dispuesto a aceptar el castigo apropiado a su debido tiempo

Incluso después del acuerdo de paz de Eritrea con Etiopía en 2018, la relatora especial de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Eritrea, Daniela Kravetz, dijo al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que "no hay pruebas concretas de progreso [...] en la situación de los derechos humanos en el país".

Una reciente investigación de la ONU reveló que "los repatriados son sistemáticamente maltratados hasta el punto de ser torturados durante la fase de interrogatorio" por las autoridades locales. Inevitablemente se considera que han salido del país de forma ilegal y, por lo tanto, se les considera como delincuentes graves, pero también como 'traidores'", dijo.

A pesar de estas condiciones, la OIM, con el apoyo de la Unión Europea, ha facilitado el regreso de 61 eritreos a su país de origen desde Libia en los dos últimos años.

La OIM admitió a Euronews que no solo tiene una "presencia limitada" en Eritrea, sino que ni ella ni el ACNUR tienen "ningún acceso ni pueden controlar su situación a su regreso". En consecuencia, un elemento clave del programa de retorno voluntario -la asistencia para la reintegración una vez que los migrantes regresan a su país- no puede llevarse a cabo en Eritrea.

En una declaración, la organización dijo que los migrantes son "conscientes de las opciones de que disponen para ejercer su derecho a solicitar asilo si desean pedir protección internacional en lugar de regresar a su país de origen. Si tras este asesoramiento conjunto las personas deciden regresar a Eritrea independientemente, la OIM facilita su retorno".

Sara Creta
Theame vive en la capital etíope, Addis Abeba, y le cuesta sobrevivir. Depende completamente de su hermano en Alemania.Sara Creta

De hecho, el director general de la OIM, Antonio Vitorino, rechazó las críticas sobre los retornos voluntarios a Eritrea de Elizabeth Chyrum, una activista eritrea de derechos humanos que reside en Londres, el pasado mes de mayo, después de que pidiera que se pusiera fin a las repatriaciones de eritreos desde Libia.

En una carta enviada a Vitorino, Chyrum sostuvo que las repatriaciones se estaban aprovechando de la desesperación de los eritreos para escapar de las horribles condiciones en Libia, y que los eritreos no reciben información adecuada sobre el proceso.

Vitorino le respondió que el "programa demuestra ser una opción viable para evacuar a los migrantes abandonados fuera de los países en crisis", como Libia.

Una vez que los migrantes que volaron de regreso a Eritrea desde Trípoli desembarcaron en Asmara, fueron inmediatamente detenidos e interrogados. Uno de los hombres, Theame, dijo que recibía llamadas diarias de funcionarios y que se le obligó a firmar un formulario en el que declaraba que había cometido un delito al marcharse.

Al ser liberado de la cárcel, abandonó inmediatamente el país y actualmente está registrado como refugiado en Etiopía, donde sobrevive gracias al dinero que le envía su hermano desde Alemania.

Sara Creta
Refugiados principalmente del Sudán, Eritrea y Somalia se reúnen en un campamento improvisado en la Porte d'Aubervilliers, en el norte de París.Sara Creta

Pero para los que escaparon esa noche en Trípoli, la vida también ha sido dura.

Uno de los fugitivos, un menor no acompañado, cruzó el Mediterráneo y llegó hasta Italia, y luego a Francia, donde Euronews se reunió con él en un campamento improvisado al norte de la capital, París. Su plan era continuar el viaje hasta su objetivo final: Reino Unido.

"Muchas personas en los centros de detención de Libia han perdido la esperanza", comentó sobre por qué los eritreos aceptan volver al país del que inicialmente estaban escapando. "Aquellos que deciden volver a Eritrea no tienen otra alternativa".