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Vendidas en Libia y prostituidas de vuelta en su país: la pesadilla de intentar llegar a Europa

Migrantes nigerianos se registran después de regresar a Lagos desde Libia en febrero de 2020.
Migrantes nigerianos se registran después de regresar a Lagos desde Libia en febrero de 2020.   -   Derechos de autor  Sara Creta
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Ningún amigo o familiar estaba esperando en la terminal de carga del aeropuerto de Lagos cuando el vuelo aterrizó desde Libia en una húmeda noche de febrero.

Después de descender las escaleras del avión, uno de los pasajeros - visiblemente conmovido - se arrodilló en el asfalto y besó el suelo antes de hacer la señal de la cruz.

Estaba claro que para algunos de los 160 inmigrantes a bordo del vuelo, volver a su país era una bendición - pero una con varias aristas. La vida en Libia había sido violenta y peligrosa, y los migrantes que regresaban a casa habían pasado meses o, más a menudo, años en prisiones y centros de detención. Pero para muchos de los que regresaban, la vida en Nigeria no era mucho mejor.

El vuelo de Libia a Lagos fue solo uno de los cientos operados en el marco de la Iniciativa Conjunta UE-OIM, que ha ayudado al retorno voluntario de 81.000 migrantes africanos, 50.000 de ellos procedentes de Libia. En el marco del programa, se ofrece a los migrantes africanos vuelos de regreso a su país de origen, así como dinero en efectivo, asesoramiento y apoyo para la reintegración.

Sara Creta
Migrantes nigerianos que desembarcan en Lagos procedentes de Libia en febrero de 2020.Sara Creta

Sin embargo, una investigación de Euronews ha revelado fallos masivos en el programa, financiado por la Unión Europea con 357 millones de euros. La propia Organización Internacional para las Migraciones (OIM) admite que solo un tercio de los migrantes que inician el proceso de reintegración lo completan realmente. Otros sugieren que las cifras son aún más bajas.

En siete países africanos, Euronews ha recogido testimonios de primera mano de migrantes que han regresado a sus hogares en vuelos comerciales o chárteres pagados por la UE. La mayoría no recibió ningún apoyo de la OIM una vez que regresaron y los que sí que obtuvieron ayuda la encontraron insuficiente. En varios casos, los migrantes planean volver a dejar sus hogares para emprender de nuevo la ruta hacia las costas de Europa.

Las nigerianas son las que más sufren de trata en el mundo, según la OIM, que estima que hasta un 80% de las niñas y mujeres que llegan a Europa procedentes de Nigeria por mar son probablemente víctimas de redes de tráfico sexual, en Italia o en otros países de la Unión Europea.

La OIM también ha documentado un aumento de los abusos sexuales de mujeres y niñas en Libia, y un incremento correspondiente del número de mujeres y niñas que llegaron a las costas de Europa embarazadas, tras haber sido violadas durante su estancia en Libia.

Esperando el vuelo esa noche de febrero estaban los funcionarios del Organismo Nacional para la Prohibición de la Trata de Personas de Nigeria (NAPTIP, por sus siglas en inglés). Interrogaron a todas las mujeres que desembarcaban.

Creado en 2003, este organismo recibió para su investigación 938 casos de presunta trata en 2019, completó 192 investigaciones, enjuició al menos a 64 personas y condenó solo a 43 traficantes. Funcionarios del Estado han sido acusados de aceptar sobornos de los traficantes detenidos.

Sin embargo, tras haber escapado de la violencia y el abuso sexual en Libia, muchas mujeres que volvieron a sus hogares cayeron de nuevo en el ciclo de explotación en Nigeria, mientras que otras dijeron que recibieron poco apoyo una vez que regresaron a sus hogares.

Una mujer, Evelin, dijo a Euronews que fue obligada a ejercer la prostitución en Libia, se quedó embarazada y luego tuvo un aborto. En Nigeria no se le ofreció ningún examen médico ni para el aborto, ni para posibles infecciones.

Otra mujer traída de vuelta a Nigeria en octubre de 2019 dijo a Euronews que había sido forzada a ejercer la prostitución en Benin City, Estado de Edo.

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El Servicio de Inmigración de Nigeria en la ciudad de Benin.Sara Creta

Aquí es difícil no encontrar a una persona que no tenga un familiar en Europa. Cientos de jóvenes de Edo son traficadas a Europa a través de Libia y Asia cada año y el Estado de Edo es un centro de tráfico sexual reconocido internacionalmente.

En agosto de 2017, se estableció en la ciudad de Benin un grupo de trabajo dirigido por el Estado contra el tráfico de personas, y en enero de 2020, el NAPTIP abrió una oficina financiada por el Gobierno del Reino Unido.

La OIM, en asociación con el Organismo Nacional para la Prohibición de la Trata de Personas y otras organizaciones locales, proporciona acceso a programas especiales de reintegración para mujeres víctimas de la trata, que incluyen alojamiento, capacitación y asistencia financiera y médica.

Ofrece un taller de cuatro días a todos los migrantes retornados, incluidas las víctimas de trata. Este incluye formación empresarial y de gestión, además de un enfoque específico en el aspecto psicosocial del proceso de reintegración.

El NAPTIP también mantiene a las víctimas repatriadas en albergues "cerrados", para investigar los casos y tratar de convencer a las víctimas de que testifiquen ante el tribunal contra sus traficantes. Además existe un sistema paralelo de albergues abiertos gestionados por ONG locales para acoger a las que no quieren volver con sus familias.

Pero según el informe anual del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre la trata de personas, la afluencia de migrantes que regresan de Libia, algunas de las cuales fueron víctimas de tráfico sexual, ha abrumado el sistema de albergues y servicios, incluidas las instalaciones de la NAPTIP, y no todas recibieron atención.

Muchas mujeres y niñas dijeron que luchaban contra la depresión, la ansiedad, el insomnio, los recuerdos y otras dolencias físicas que a veces han limitado su capacidad de trabajar eficazmente, dijo Human Rights Watch (HRW) en un informe reciente.

La vida no es fácil para las mujeres que han sobrevivido a la explotación sexual y laboral en Libia y que ahora han regresado a su hogar en Nigeria, dijo Evon Benson-Idahosa, fundador de la ONG Pathfinders Justice Initiative en la ciudad de Benin.

"Te dirán que no tienen ninguna opción aquí. Es un ambiente tóxico donde las mujeres piensan que la prostitución es una alternativa a la pobreza", dijo.

Una nota oficial de 2019 del Gobierno de Reino Unido sobre la trata de nigerianas afirmaba de forma controvertida que "enriquecerse mediante actividades ilícitas como la prostitución se ha convertido en algo socialmente aceptable en el Estado de Edo".

Un trabajador de una ONG dijo a Euronews que es difícil mantener a las mujeres y niñas que regresan alejadas de las redes que las trafican en primer lugar. "Nuestras niñas hicieron todo lo posible por regresar a sus familias, pero muchas vuelven a la prostitución, otras siguen en contacto con sus traficantes", dijo.

Y en el Estado de Edo, las tasas de condena son lamentables.

En 2020, sólo se están investigando 33 casos de tráfico, mientras que sólo 14 han sido llevados ante los tribunales. No se ha firmado ningún veredicto todavía, y nadie ha sido condenado.

Un investigador que trabaja con las fuerzas de seguridad de Edo en la ciudad de Benin dijo a Euronews que el sistema de justicia era "lento y corrupto, en general".

"A veces el traficante es un miembro de la familia, o incluso pueden ofrecer dinero a la víctima, para que se niegue a comparecer en el tribunal como testigo", dijo.

Un alto funcionario de la NAPTIP, por su parte, dijo que si bien "la historia o las pruebas de las víctimas son clave para una condena exitosa en vista de nuestro sistema judicial y hacemos todo lo posible para alentarlas a que vengan a dar su testimonio, no podemos obligarlas".

Un oficial que trabaja con el Servicio de Inmigración de Nigeria, que investiga a las víctimas que regresan a través de sus cuentas de Facebook, dijo a Euronews que a pesar de los múltiples esfuerzos para detener la trata, muchas mujeres vuelven a caer en sus redes o se van de nuevo después de solo unos meses. En 2018, NAPTIP interceptó 134 víctimas que habían sido vendidas nuevamente fuera del país.

Pero incluso las que han sufrido en Libia no han perdido la esperanza de intentar, otra vez, llegar a Europa.

"No iré a Libia de nuevo, es demasiado peligroso", dijo una mujer de Benin City a Euronews después de su regreso, "pero lo intentaré de otra manera. Quiero ir a Europa".