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La OIM ayudó a James, de 30 años, a reintegrarse a la vida en Nigeria después de regresar a casa desde Libia.
La OIM ayudó a James, de 30 años, a reintegrarse a la vida en Nigeria después de regresar a casa desde Libia.

Pagados por volver a casa: así falla el plan de la UE a los migrantes, muchos de ellos abandonados

En el momento de subir a un vuelo en Libia con destino a Nigeria a finales de 2018, James había sobrevivido a un naufragio en el Mediterráneo, había viajado por media docena de estados africanos, había recibido disparos y había pasado dos años sufriendo abusos y torturas en los brutales centros de detención de Libia.

En 2020, de vuelta a su casa en Ciudad de Benin, Estado de Edo, James ha sido desalojado al no poder pagar su alquiler y duerme en el suelo de su barbería.

Además ha sufrido el rechazo de su familia y amigos por no haber conseguido llegar a Europa.

"No hay felicidad porque hayas vuelto. Nadie parece preocuparse por ti [...]. Has vuelto con las manos vacías", dijo a Euronews.

James fue uno de los cerca de 81.000 emigrantes africanos que regresaron a su país de origen con la ayuda de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU, un programa pagado por la Unión Europea, como parte de una iniciativa conjunta de 357 millones de euros.

Además de un asiento en un vuelo que parte desde Libia y desde otras naciones de tránsito, también se promete a los migrantes dinero en efectivo, apoyo y asesoramiento para que puedan reintegrarse en sus países de origen una vez que regresen.

Migrantes abandonados a sus suerte en el país de origen

Sin embargo, una investigación de Euronews en siete naciones africanas ha revelado fallos masivos en el programa, considerado como la respuesta emblemática de la UE para desalentar a los migrantes de que intentan llegar a Europa.

Docenas de estos migrantes que han participado en el programa dijeron a Euronews que una vez que regresaron, no recibieron ayuda. Incluso aquellos que sí obtuvieron apoyo financiero, como James, señalaron que era insuficiente.

Muchos están considerando volver a emprender el camino hacia Europa tan pronto como se presente la oportunidad.

"Siento que no pertenezco a este lugar", dijo James. "Si la oportunidad llega, la tomaré. Me iré del país".

De los 81.000 migrantes que han regresado desde 2017, casi 33.000 lo han hecho desde Libia, muchos de ellos han sufrido detenciones, abusos y violencia a manos de contrabandistas de personas, milicias y bandas criminales. Las condiciones son tan malas en el país norteafricano que el programa se denomina Retorno Humanitario Voluntario (RHV), en lugar del programa de Retorno Voluntario Asistido (RVA) como en otras partes de África.

Mohi, de 24 años, que pasó tres años en Libia, aceptó la oferta de un vuelo de regreso a casa en 2019. Pero, una vez allí, su paquete de reintegración nunca se materializó. "No nos han proporcionado nada, nos siguen diciendo que mañana", dijo a Euronews desde el norte de Darfur, Sudán.

Mohi no es el único. Las propias estadísticas de la OIM sobre los retornados a Sudán revelan que sólo 766 de los más de 2.600 han recibido apoyo económico. La organización de la ONU culpa a las altas tasas de inflación y a la escasez de bienes y dinero en el mercado.

Sara Creta
Migrantes sudaneses, que regresaron a sus hogares desde Libia, protestan frente a la oficina local de la OIM en Darfur para exigir asistencia. Febrero de 2020Sara Creta

Pero Kwaku Arhin-Sam, que asesora los proyectos de desarrollo como director del Instituto de Evaluación de Friedensau, estima que la mitad de los programas de reintegración de la OIM fracasan.

"La mayoría de la gente se pierde después de unos días", dijo.

Dos tercios de los migrantes no completan los programas de reintegración

La propia OIM rebaja aún más esta estimación: el organismo de la ONU dijo a Euronews que hasta ahora sólo un tercio de los migrantes que han comenzado la asistencia para la reintegración han completado el proceso. Un portavoz dijo que como la iniciativa conjunta es un proceso voluntario, "los migrantes pueden decidir retirarse en cualquier momento, o no unirse en absoluto".

La reintegración de los migrantes una vez que regresan a sus hogares va mucho más allá del mandato de la organización, añadió la portavoz, y "requiere un fuerte liderazgo de las autoridades nacionales", así como "contribuciones activas en todos los niveles de la sociedad" defienden.

Entre mayo de 2017 y febrero de 2019, la OIM ha ayudado a más de 12.000 personas a regresar a Nigeria. De ellas, 9.000 estaban "localizables" cuando regresaron a su país, 5.000 recibieron capacitación empresarial y 4.300 recibieron "ayuda para la reintegración". Si se incluye el acceso a servicios de asesoramiento o de salud, según la OIM en Nigeria, un total de 7.000 de los 12.000 repatriados - o sea el 58% - recibieron ayuda para la reintegración.

Sin embargo, el número de personas que han completado el programa de asistencia para la reintegración fue de solo 1.289, y la investigación realizada por Jill Alpes, experta en migración e investigadora asociada del Centro de Investigaciones Fronterizas de Nimega, determinó que se realizaron encuestas para comprobar la eficacia de estos paquetes con sólo 136 repatriados.

Mientras tanto, un estudio de Harvard sobre los repatriados nigerianos de Libia estima que el 61,3% de los encuestados no trabajaban después de su regreso, y un 16,8% adicional solo trabaja durante un período corto, no lo suficiente para generar una fuente de ingresos estable. A su regreso, la gran mayoría de los repatriados, el 98,3%, no recibía ninguna forma de educación regular.

La comisaria europea de Interior, Ylva Johansson, admitió a Euronews que "este es un área en la que necesitamos mejoras". Johansson dijo que era demasiado pronto para decir cuáles podrían ser esas mejoras, pero mantuvo que la UE tiene una buena relación con la OIM.

Sandrine, Rachel y Berline, del Camerún, acordaron embarcar en un vuelo de la OIM desde Misrata (Libia) a Yaundé, la capital del Camerún, en septiembre de 2018.

En Libia, dicen que sufrieron violencia y abusos sexuales, después de haber puesto en peligro sus vidas intentando cruzar el Mediterráneo. En esa ocasión, fueron interceptadas por la guardia costera libia y enviadas de vuelta al lado africano de la costa.

Sara Creta
Sandrine, Rachel y Berline momentos antes de embarcar en un vuelo desde el aeropuerto de Misrata, Libia. Octubre de 2018.Sara Creta

Una vez de vuelta en casa, Berline y Rachel dicen que no recibieron dinero ni apoyo de la OIM. A Sandrine le dieron alrededor de 900.000 fcfa (1.373,20 euros) para pagar la educación de sus hijos e iniciar un pequeño negocio, pero no duró mucho.

"Estaba vendiendo pollo al borde de la carretera en Yaoundé, pero el proyecto no salió bien y lo dejé", dijo.

Sandrine, de Camerún, dio a luz en un centro de detención de Trípoli mientras escuchaba de fondo el estruendo de los disparos.

Las tres dijeron que no tenían idea de dónde dormirían cuando regresaran a Camerún, puesto que no tenían dinero ni siquiera para avisar por teléfono del viaje a sus familias.

"Salimos del país y cuando volvimos nos encontramos con la misma situación, a veces incluso peor. Por eso la gente decide irse de nuevo", dice Berline.

En noviembre de 2019, menos de la mitad de los 3.514 migrantes cameruneses que recibieron algún tipo de asesoramiento de la OIM fueron declarados "efectivamente integrados".

Seydou, un repatriado maliense, recibió dinero de la OIM para pagar el alquiler de tres meses y las facturas médicas de su esposa enferma. También se le proporcionó capacitación empresarial y se le dio un mototaxi.

Pero en Malí lleva a casa unos 15 euros diarios, frente a los más de 1.300 euros mensuales que podía enviar a su casa cuando trabajaba ilegalmente en Argelia, con lo que financió la construcción de una casa para su hermano en la aldea.

Actualmente está tratando de conseguir un visado que le permita reunirse con su hermano en Francia.

Sin embargo, Seydou es uno de los pocos malienses afortunados. La última investigación de Jill Alpes, publicada por Brot für die Welt (el organismo de ayuda de las iglesias protestantes de Alemania) y Medico International, reveló que sólo el 10% de los migrantes que regresaron a Malí hasta enero de 2019 habían recibido algún tipo de apoyo de la OIM.

La OIM, por su parte, afirma que 14.879 malienses han comenzado el proceso de reintegración, pero la cifra no precisa cuántas personas lo han completado.

El estigma del retorno

En algunos casos, el dinero que reciben los migrantes se invierte en financiar otro intento de llegar a Europa.

Por ejemplo, una docena de personas que habían sido enviadas de vuelta a sus países fueron descubiertas entre los supervivientes de un naufragio de un barco que se dirigía a las Islas Canarias en 2019. "Habían regresado y habían decidido tomar la ruta de nuevo", dijo Laura Lungarotti, jefa de la misión de la OIM en Mauritania.

Safa Msehli, portavoz de la OIM, dijo a Euronews que no podía impedir que los individuos intentaran llegar a Europa de nuevo una vez que hubieran regresado.

"Sin embargo, está en manos de la gente decidir si emigran o no", dijo. "El programa de la OIM no tiene previsto impedir que las personas vuelvan a emigrar".

Sara Creta
Un cartel en Nigeria que advierte de los riesgos de la migración irregular.Sara Creta

¿Qué es la OIM?

Desde 2016, la Oficina Internacional de Migraciones se ha rebautizado como la Agencia de Migraciones de las Naciones Unidas, y su presupuesto ha pasado de 242,2 millones de dólares (213 millones de euros) en 1998 a más de 2.000 millones de dólares (1.700 millones de euros) por primera vez en el otoño de 2019, lo que supone multiplicar por ocho su dotación. Aunque no forma parte de la ONU, la OIM es ahora una "organización relacionada", con una relación similar a la de un contratista privado.

La UE y sus estados miembros son los mayores contribuyentes al presupuesto de la OIM, representando casi la mitad de su financiación operativa.

La OIM ha querido destacar en su página web los casos en los que su programa de retorno voluntario han tenido éxito, como el de Khadeejah Shaeban, un sudanés retornado de Libia que pudo establecer una sastrería.

¿Cómo funciona el proceso de apoyo a la reintegración

  • Los inmigrantes suben a un avión de la OIM de forma voluntaria y regresan a sus países;
  • Tienen derecho a recibir asesoramiento antes y después del viaje;
  • Todos los "retornados" tienen derecho a recibir asistencia de las oficinas locales, en colaboración con las ONG locales;
  • La asistencia de recepción posterior a la llegada puede incluir la recepción en el aeropuerto, el alojamiento durante la noche, el subsidio en efectivo para necesidades inmediatas, la primera asistencia médica, la asistencia para el transporte posterior, la asistencia material;
  • Una vez que aterrizan, los migrantes se registran y van a un refugio temporal donde permanecen hasta que participan en sesiones de asesoramiento con el personal de la OIM. Las entrevistas individuales deben ayudar a los migrantes a identificar sus necesidades. Los migrantes en situaciones vulnerables reciben asesoramiento adicional, adaptado a sus circunstancias específicas;
  • La asistencia tiende a ser sin dinero en efectivo. Consiste en cursos empresariales, formación profesional (de unos pocos días a seis meses al año); ferias de empleo, grupos de discusión o sesiones de asesoramiento; ayuda para establecer microempresas... Sin embargo, en algunos casos vulnerables, se proporciona asistencia en efectivo para hacer frente a los gastos cotidianos y las necesidades médicas;
  • Cada paquete incluye actividades de supervisión y evaluación para valorar la eficacia de los programas de reintegración.
  • En el marco del programa se ha devuelto a migrantes de Afganistán y Yemen, así como de Somalia, Eritrea y el Sudán del Sur, a pesar de que las recomendaciones emitidas por los países de la Unión Europea desalientan los viajes a esos países.

    En virtud de las normas internacionales de derechos humanos, el principio de "no devolución" garantiza que nadie sea devuelto a un país en el que pueda sufrir tortura, tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes y otros daños irreparables. Este principio se aplica a todos los migrantes en todo momento, independientemente de su situación migratoria.

    La OIM sostiene que existen procedimientos para informar a los migrantes durante todas las fases previas al vuelo, incluso para los casos vulnerables, explicando el apoyo que la organización puede proporcionar una vez que desembarquen.

    Pero incluso cuando los migrantes aterrizan de vuelta en países no desgarrados por conflictos duraderos, como Nigeria, algunos corren el riesgo de enfrentarse a peligros y amenazas a sus vidas.

    Las directrices de ACNUR sobre Protección Internacional consideran que las mujeres o menores víctimas de la trata tienen solicitudes válidas para obtener la condición de refugiados y corren el riesgo de ser perseguidas a su regreso a Nigeria, incluyendo el riesgo de volver a ser víctimas de la trata.

    Níger, la nueva frontera de la migración a Europa

    La cuestionable voluntariedad de las operaciones de retorno se extiende también al vecino Níger, el lugar con mayor número de migrantes asistidos por la OIM y que se anuncia como la nueva frontera meridional de la migración a Europa.

    En 2015, Níger se mostró dispuesto a luchar contra la migración a cambio de un reembolso de la UE, pero cientos de miles de migrantes continuan siguiendo las rutas del desierto hacia el norte, mientras que el negocio de la trata está floreciendo.

    Según el Consejo Europeo para los Refugiados y Exiliados, cada semana las autoridades argelinas expulsan a Níger a un promedio de 500 personas, en contravención del derecho internacional.

    La policía argelina detiene, identifica y transporta a los migrantes al llamado "punto cero", a 15 kilómetros de la frontera con el Níger. Desde allí, las mujeres, los niños y los hombres migrantes se ven obligados a caminar por el desierto unos 25 km para llegar al asentamiento más cercano.

    "Llegan a un asentamiento fronterizo de la OIM (Assamaka) en condiciones espantosas, incluidas mujeres embarazadas que sangran y están completamente en estado de shock", señaló Felipe González Morales, relator especial de las Naciones Unidas, tras su visita en octubre de 2018.

    Voluntariedad relativa del programa de retorno

    Alpes, del Centro de Investigación Fronteriza de Nimega, cree que estas deportaciones son clave para que los migrantes acepten ser devueltos desde Níger. Localizados a menudo durante operaciones de búsqueda y rescate de la OIM en el desierto, los migrantes no tienen más remedio que aceptar la ayuda de la organización y la consiguiente oferta de repatriación.

    En su investigación, Alpes escribe que "sólo los migrantes que aceptan el retorno pueden formar parte del grupo destinatario de la labor humanitaria de la OIM". Aunque se pueden hacer y se hacen excepciones, la OIM ofrece en principio el transporte de Assamakka a Arlit solo a aquellos deportados que acepten volver a su país de origen".

    Morales, el relator especial de la ONU, parece estar de acuerdo. Señaló que "muchas de las personas migrantes que se han inscrito en el programa de retornos voluntarios asistidos son víctimas de múltiples violaciones de los derechos humanos y necesitan protección basada en el derecho internacional", por lo que no deberían ser devueltas.

    "Sin embargo, muy pocas son remitidos para determinar la condición de asilo o refugiado, y el resto son procesadas para su devolución".

    "El hecho de que en gran medida el Fondo Fiduciario de la Unión Europea preste apoyo financiero a la OIM para sensibilizar a los migrantes y devolverlos a sus países de origen, incluso cuando la voluntariedad en muchos casos es cuestionable, compromete su enfoque de la cooperación para el desarrollo basado en los derechos", escribió.

    Falta de escrutinio

    Loren Landau, profesor de migración y desarrollo en el Departamento de Desarrollo Internacional de Oxford, sostiene que falta un escrutinio independiente de la labor de la OIM.

    "Hay muy poca investigación independiente y muchos informes, pero todos son informes de la OIM. Han encargado su propia evaluación durante años", dice.

    Mientras tanto, Arhin-Sam, especialista en evaluación de programas de desarrollo, cuestiona la responsabilidad de toda la estructura, argumentando que las instituciones y organismos locales dependen financieramente de la OIM.

    "Esto ha creado un alto grado de dependencia para los organismos nacionales que tienen que evaluar la labor de organismos internacionales como la OIM: no pueden ser críticos con la OIM. Entonces, ¿qué es lo que hacen? Siguen diciendo que la OIM va bien en sus informes. De esta manera, la OIM puede ir a la UE y decir que todo va bien".

    Según Arhin-Sam, las ONG locales y las agencias que ayudan a los retornados "se encuentran en una competencia entre ellas muy peligrosa" por conseguir el máximo trabajo posible de las agencias de la ONU y entrar en su lista de contactos.

    "Si la OIM está trabajando con una ONG local, no puede trabajar con ACNUR. Se consideran afortunados de ser financiados por la OIM y por lo tanto no pueden criticarla", dijo.

    La UE participa como observador en los órganos de decisión tanto de ACNUR como de la OIM, sin derecho a voto, y todos los Estados miembros de la UE son también miembros de la OIM.

    "El mayor financiador de la OIM es la UE, y tienen que sucumbir a las demandas de su cliente. Esto hace que la asociación sea muy cuestionable", añadió Arhin-Sam.

    "[Cuando los funcionarios europeos] bajan a evaluar los proyectos, comprueban si todo lo escrito en la propuesta se cumplió. Pero de ahí a que los informes reflejen la voluntad de la gente y las complejidades de la realidad sobre el terreno, esa es otra historia".

    Una relación abusiva

    "Los estados africanos no son necesariamente pro-migrantes", continúa Landau. "La UE ha comprado Estados con acuerdos bilaterales. Si se enfrentan a la UE, perderán la ayuda exterior. A pesar del lenguaje, es evidente que la relación entre la UE y los Estados africanos es como una relación abusiva, en la que un socio depende del otro".

    Los investigadores señalan que, si bien los regresos de Libia ofrecen una vía de escape fundamental a una situación de extrema vulnerabilidad para los migrantes, no abordan la cuestión de por qué la gente fue a Libia en primer lugar.

    Pasa el cursor sobre el mapa de abajo para ver las estadísticas.

    Un estudio realizado por el activista humanitario libio Amera Markous sostiene que los migrantes y refugiados no pueden hacer evaluar con conocimiento de causa si deben regresar a sus países cuando se encuentran en una situación de desamparo, como por ejemplo en un centro de detención libio.

    "¿Cómo se aseguran de que se van porque quieren o simplemente porque están desesperados y esta es la única alternativa que les da la OIM?", dijo Markous.

    Además del abuso, el estrés y la falta de atención médica pueden influir en la decisión de los migrantes de regresar. Jean-Pierre Gauci, investigador principal del Instituto Británico de Derecho Internacional y Comparado, cree que los que gestionan los centros de detención pueden ejercer presión sobre un migrante detenido para que se inscriba en el programa.

    "Existe una situación de una posición de poder, percibida o real, que puede obstaculizar el consentimiento efectivo y verdaderamente libre", argumentó.

    La OIM responde reiterando que el programa de retorno es voluntario, los migrantes pueden cambiar de opinión sobre el regreso antes del vuelo y permanecer.

    "No es raro que los migrantes que están listos para viajar, con billetes de avión y documentos de viaje, cambien de opinión y se queden en Libia", dijo.

    Sin embargo, Landau sostiene que la iniciativa de la Unión Europea y la OIM no está diseñada teniendo en cuenta la vida de los migrantes.

    "El objetivo aquí no es realmente hacer felices a los migrantes o reintegrarlos realmente, sino deshacerse de ellos de una manera que sea aceptable para los europeos", dijo.

    "Si por 'funcionar' entendemos: deshacerse de estas personas, entonces el proyecto está funcionando para la UE. Es una ganga. No tiene como objetivo resolver las causas de las migraciones, pero crea una excusa para este tipo de deportaciones".