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Hong Kong, una ciudad por delante de la pandemia

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Hong Kong, una ciudad por delante de la pandemia
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En una ciudad donde el poder de la mente y el capital humano son abundantes, no es de extrañar que ante una pandemia se actuara rápidamente, y con éxito, para controlar el brote de Coronavirus desde el principio. Hong Kong ha sabido responder con fuertes medidas sanitarias y de seguridad, y con mucha tecnología propia.

En esta edición de Spotlight, hablamos con algunas de las personas que ayudan a combatir la pandemia en Hong Kong y en otros lugares. Empezamos en el aeropuerto de la ciudad, que ha movilizado a personas y robots para acabar con el virus.

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Como la principal conexión de Hong Kong con el mundo, el aeropuerto era clave para mantener fuera al COVID-19. Tenían que moverse rápido.

Nos reunimos Steven Yiu de la Autoridad Aeroportuaria. Steven, ¿qué tan difícil es, estar en la primera línea de la pandemia?

Steven Yiu, es director adjunto de prestación de servicios de la Autoridad Aeroportuaria de Hong Kong: ”Es un desafío en términos de mano de obra y recursos, pero estamos bien preparados. Creo que la gente todavía recuerda el SARS del año 2003, el SARS”.

Después de las lecciones aprendidas de la epidemia de SARS, el aeropuerto tomó una serie de medidas, empezando por los controles de temperatura.

“Antes de que les permitamos entrar en la terminal, pasan un control de temperatura. Si tienen fiebre baja, por debajo de 37,5, les dejaremos entrar en la terminal”, cuenta Yiu.

Para el personal del aeropuerto, hay una cápsula de desinfección, desarrollada en Hong Kong, que comienza con un control de temperatura y utiliza un spray desinfectante durante 40 segundos. Además, el aeropuerto tiene un pelotón de robots de limpieza, también desarrollados en Hong Kong, que desinfectan pasillos, suelos y baños.

“Cuando volvamos a la normalidad, podremos mantener algunas de las medidas, por ejemplo, la comprobación de la temperatura de salida. Puede que se convierta en una medida permanente” explica Yiu.

Mucho antes de que otros gobiernos entraran en acción, Hong Kong actuó con controles fronterizos, pruebas y cuarentenas. El resultado: Alrededor de 1100 personas infectadas, con menos de 10 muertes a mediados de julio, en una ciudad de 7,5 millones.

  • La perfecta síntesis entre empresas y universidades

Las nuevas tecnologías en el aeropuerto son sólo algunos ejemplos de cómo las empresas tecnológicas y biotecnológicas de Hong Kong trabajaron con el mundo académico para luchar contra la pandemia. La Universidad Politécnica de Hong Kong fabricó escudos faciales utilizando impresoras 3D.

El profesor Hau-chung Man dirige el equipo: “Los comentarios de los usuarios nos ayudan a modificar nuestro diseño. No hay manera de que la impresión en 3D pueda proporcionar el número que ellos quieren. La impresión 3D sólo puede producir uno de estos en 90 minutos, uno en una hora y media.

Usamos nuestras propias máquinas de impresión 3D en nuestra propia universidad, obtenemos el diseño, hacemos el producto en siete días, y luego los transferimos a la industria y ellos son capaces de producirlo en dos semanas, por lo que todo el problema se resuelve en un mes”.

Eso es porque la universidad estaba lista, como nos cuenta el profesor Alex Wai: “Bueno, ya sabes que en Hong Kong tuvimos el SARS, y tenemos colegas tanto en nuestra universidad como en la de Hong Kong, que saben que en algún momento esto volverá a pasar... Así que en realidad tenemos un fondo fiduciario, tenemos donaciones de diferentes compañías para afrontar el problema de una pandemia”.

  • Diagnóstico rápido

Otro proyecto anti-COVID-19 se realizó en el Parque Científico, hogar de cientos de compañías de tecnología y miles de empleados, incluyendo a ImmunoDiagnostics.

El doctor Kelsey Zhongling, es director ejecutivo adjunto de ImmunoDiagnostics: “Empezamos oficialmente el trabajo a principios de febrero, y en 2 semanas ya generamos tres kits de diagnóstico exitosos para esta enfermedad”. Zhongling cuenta que llego a trabajar 15 horas al día para terminar el proyecto.

Otro de estos proyectos es Elisa, que permite más de 90 pruebas por kit de ensayo, en 2 horas y 30 minutos. Es muy útil en la exploración de la población. Y la segunda es una plataforma POCT, que permite sólo una gota de sangre y mostrará los resultados en 10 minutos sin ningún equipo, sólo se puede ver visualmente.

Tecnología que ayuda a salvar vidas en Hong Kong, y que exporta también esperanza.