El Gobierno de Irán anuncia un aumento del 60% del salario mínimo para frenar el descontento social. Sin embargo, con una inflación de alimentos del 90% y una guerra abierta, la medida es insuficiente para cubrir la cesta básica en un país asfixiado por las sanciones y el conflicto.
El ministro de Trabajo iraní, Ahmad Meydari, confirmó este lunes un aumento del 60% del salario mínimo del país, que pasa de 103 millones de riales (67,5€) mensuales a 166 millones de riales (109€).
La medida, concebida para ayudar a compensar el fuerte aumento del coste de la vida, llega meses después de las protestas provocadas por las dificultades económicas y en un contexto de sanciones intensificadas y de empeoramiento de las condiciones debido a la guerra en curso con Israel y Estados Unidos.
Las protestas en Irán a comienzos de 2026 desembocaron en una dura represión por parte de la Guardia Revolucionaria (IRGC, por sus siglas en inglés), que dejó al menos 36.000 muertos, según fuentes independientes.
El régimen iraní, bajo el mando del fallecido ayatolá Alí Jamenei, autorizó el uso de fuego real contra los manifestantes y, según las informaciones disponibles, Jamenei habría ordenado a las fuerzas de seguridad "aplastar las protestas por cualquier medio necesario".
El aumento del salario mínimo responde directamente a la presión de las organizaciones sindicales y refleja el esfuerzo de las autoridades iraníes por estabilizar la sociedad.
Con el rial cambiándose en torno a 1,35 millones por dólar estadounidense, los productos básicos se han vuelto inasumibles para muchos de los trabajadores cubiertos por la Ley del Trabajo iraní. Las asignaciones familiares y por hijos también se han incrementado como parte del paquete impulsado por la Guardia Revolucionaria.
Este ajuste entrará en vigor el 20 de marzo, día en que se celebra el Año Nuevo persa, que marcará el inicio del año 1405 del calendario solar de Hégira. El calendario persa es un calendario solar utilizado oficialmente en Irán y Afganistán, que comienza en el año 622 d.C.
La presión económica aumenta en Irán
Irán revisa cada año su salario mínimo para intentar acompasar la inflación, una política ahora sometida a una dura prueba por la guerra y las sanciones internacionales. El aumento del 60% se ha aprobado pese a que el conflicto militar en curso está trastocando las cadenas de suministro y acelerando la depreciación del rial.
El nuevo incremento salarial, aunque importante, sigue siendo insuficiente y queda por debajo de los 580 millones de riales (380€) que se consideran necesarios al mes para una cesta básica familiar. Los grupos sindicales reclamaban al menos 600 millones de riales (393€).
La inflación de los alimentos roza el 90% y los precios al consumo en general han aumentado un 44,6% en 2025, lo que significa que las ganancias del alza salarial podrían esfumarse si no se aplican reformas más profundas.
Las condiciones han empeorado aún más desde 2025. En febrero, el Centro Estadístico de Irán situó la inflación en el 68,1%, el nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial, mientras que el banco central iraní la cifró en el 62,2%. La inflación mensual subió un 9,4%, el mayor repunte desde la reforma de los subsidios de 2022.
Los precios de los alimentos se dispararon un 110% interanual, con aumentos del 142% en pan y cereales, del 117% en la carne y del 207% en el aceite de cocina. Durante la última década, los salarios han perdido más de un 300% de su poder adquisitivo real frente al dólar estadounidense. Las familias han recortado drásticamente el consumo de proteínas, y las más pobres han sufrido caídas especialmente acusadas en la ingesta de carne.
Muchos iraníes dependen de trabajos adicionales o de la venta de bienes, y se han volcado en dietas ricas en carbohidratos que ponen en riesgo la salud pública. El aumento del 60% del salario mínimo ofrece un alivio temporal a millones de trabajadores iraníes que soportan la doble presión del conflicto en curso y de una inflación récord, pero su impacto se desvanecerá rápidamente si no se acometen reformas estructurales que limiten las sanciones y frenen el desplome de la moneda.
Los niveles de precios actuales superan las penurias sufridas durante la invasión y ocupación anglosoviética de Irán en la década de 1940, cuando en 1941 las fuerzas británicas y soviéticas ocuparon conjuntamente el país para asegurar las líneas de suministro y evitar una posible alianza con Alemania.
La ocupación alteró profundamente la economía iraní, se rompieron las cadenas de suministro, las fuerzas de ocupación requisaron alimentos y bienes y la inflación se descontroló. El resultado fue un duro castigo para la población civil, con situaciones de hambruna en algunas zonas, especialmente entre 1942 y 1943. Decenas de miles de iraníes murieron de hambre y de enfermedades durante ese periodo.