En toda Asia y Australia, muchas gasolineras se quedan sin combustible y los precios de los vuelos siguen claramente al alza.
"El impacto del debilitamiento del suministro energético se siente en todo el mundo y los países están sufriendo sus consecuencias", declaró el secretario ejecutivo de la CMNUCC, Simon Stiell, en la Cumbre de Crecimiento Verde de la UE el 16 de marzo.
No solo se disparan las facturas de la energía. Desde el inicio de la guerra en Irán, el caos provocado por la volatilidad de los precios del gas y el petróleo se deja sentir desde las escuelas de Bangladesh hasta las oficinas gubernamentales de Tailandia.
En gran medida, esta imprevisibilidad de los precios se debe a los ataques de Irán contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz, un paso de 38 km por el que transita en torno a una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
Las consecuencias dejan al descubierto la vulnerabilidad de un mundo excesivamente dependiente de las importaciones de combustibles fósiles, mientras que los países más autosuficientes están mejor preparados para capear el temporal.
Cierre de escuelas y recorte de la jornada laboral
La semana pasada, en respuesta al encarecimiento del combustible, Bangladesh cerró antes de tiempo sus universidades y adelantó las vacaciones de Eid al Fitr para ahorrar energía y reducir el consumo de combustible derivado del transporte y los atascos. Las medidas de emergencia en Pakistán fueron un paso más allá e incluyeron el cierre de los colegios durante dos semanas y la orden a las universidades de trasladar las clases a internet.
En el país, las asignaciones de combustible para los ministerios se han recortado un 50% y las oficinas públicas han pasado a la semana laboral de cuatro días, mientras que la mitad de los empleados públicos trabajará a distancia. En Filipinas, la jornada laboral en el sector público también se ha reducido un día en respuesta a la subida del precio del combustible vinculada al conflicto en Oriente Medio.
Las instrucciones de Tailandia para los empleados públicos fueron más detalladas, subir por las escaleras en lugar de usar el ascensor, ajustar la climatización a 27ºC y llevar camisas de manga corta en vez de traje. Vietnam, muy dependiente de las importaciones de energía de Oriente Medio, ha pedido a las empresas que fomenten el teletrabajo entre sus empleados.
Viajar en avión está cada vez más restringido y caro
Los viajes internacionales se han visto sumidos en el caos desde el inicio de la guerra en Irán. El precio de los billetes de avión sube rápidamente por el encarecimiento del queroseno y muchos vuelos se han suprimido por los cierres de espacio aéreo.
Los vuelos que siguen operando tienen que trazar rutas más largas para evitar las zonas de combate, lo que alarga los tiempos de viaje, aumenta el consumo de combustible y eleva las emisiones.
La aerolínea australiana Qantas se ha visto obligada a desviar su vuelo entre Perth y Londres, que ahora debe realizar una escala para repostar en Singapur, lo que añade tres horas al viaje. Se espera que las subidas de precios de los billetes continúen durante el verano, incluso si disminuye la tensión del conflicto.
En todo el mundo, el encarecimiento de la gasolina y el diésel ha provocado compras de pánico en las gasolineras, mientras los gobiernos piden calma. En Australia, según las informaciones, decenas de estaciones de servicio, e incluso algunas localidades enteras, se han quedado sin combustible, lo que ha llevado a algunos proveedores comerciales a imponer límites por cliente.
Ante el creciente temor a desabastecimientos, Australia ha relajado sus normas de calidad de los combustibles y ha permitido el regreso del llamado combustible sucio, de alto contenido en azufre, asociado a una fuerte contaminación del aire.
En el Reino Unido se ha pedido a los conductores que eviten los desplazamientos innecesarios. Los conductores "pueden plantearse reducir algunos trayectos no esenciales y cambiar su forma de conducir para ahorrar combustible", sugirió Edmund King, presidente de la AA, la mayor organización de automovilistas del país.
La seguridad alimentaria, en riesgo
En una clara muestra de los vínculos entre los combustibles fósiles y los sistemas alimentarios, Egipto ha limitado el precio del pan ante el temor a la inflación. Se espera que los altos precios del combustible acaben repercutiendo en los costes de producción y transporte, con impacto tanto en los agricultores como en los consumidores.
El pan es un alimento básico en Egipto, el mayor importador de trigo del mundo. El precio de este cereal se ha multiplicado recientemente por alrededor de ocho, pasando de unas 2.000 libras egipcias (33€) por tonelada a 16.000 libras (266€).
Muy utilizados en todo el mundo, los fertilizantes nitrogenados dependen en gran medida del gas natural tanto como materia prima como fuente de energía, lo que expone aún más la producción de alimentos a las sacudidas de los combustibles fósiles.
La UE trata de reducir su dependencia de Rusia
La UE ha intentado reducir su dependencia de las importaciones de fertilizantes nitrogenados procedentes de Rusia mediante la imposición de aranceles restrictivos, pero ello no la protegerá de la escalada de los precios del gas.
En algunos países, el impacto en los sistemas alimentarios es más directo. Los restaurantes en India se han visto obligados a adaptar sus menús o a cerrar temporalmente por la falta de gas de cocina.
"La dependencia de los combustibles fósiles coloca a las economías, a los presupuestos familiares y a los resultados empresariales a merced de los sobresaltos geopolíticos y de la volatilidad de los precios en un mundo caótico", afirmó Stiell, de la CMNUCC.
"Las energías renovables cambian las reglas del juego"
"Una dependencia pasiva de las importaciones de combustibles fósiles condenará a Europa a saltar para siempre de una crisis a otra, con los hogares y la industria pagando literalmente la factura", añadió. "Todo ello mientras los desastres climáticos causan estragos cada vez mayores en todo el planeta, elevan los costes, frenan el crecimiento económico y tienen un enorme coste humano".
Las subvenciones a los combustibles fósiles financiadas con dinero de los contribuyentes no hacen sino profundizar esta vulnerabilidad. "La cooperación climática es el antídoto para el caos de este momento", sostiene Stiell. "Las energías renovables cambian las reglas del juego".