La Casa Blanca ha autorizado temporalmente la compra de petróleo ruso almacenado en el mar, una medida excepcional que busca aliviar las tensiones en el mercado energético tras la fuerte subida del precio del crudo.
Por segunda vez esta semana, el precio del petróleo Brent superó los 100 dólares por barril (87,31 euros), su nivel más alto desde 2022. Los precios del crudo se dispararon el lunes de la semana pasada, al tercer día del conflicto con Irán, y los analistas advierten de que nuevas subidas dependerán de la escala y duración de la guerra. Algunos expertos no descartan que el barril alcance entre 115 y 120 dólares.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE), formada por 32 países miembros, ha liberado 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas a causa del conflicto, una medida que, según el comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea, Valdis Dombrovskis, podría contribuir a estabilizar el mercado.
Otra garantía para la seguridad del suministro es que el petróleo ruso almacenado en el mar quedará temporalmente fuera de las sanciones estadounidenses durante aproximadamente un mes. La decisión de la Administración Trump se produce tras la fuerte caída de los precios del crudo, aunque resulta llamativa, ya que la flexibilización de las sanciones sobre el petróleo ruso podría ir en contra de los esfuerzos internacionales para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania y reforzar las finanzas de guerra de Moscú mediante la venta de sus reservas.
La medida fue anunciada por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien escribió en X que el alivio de las sanciones solo se aplica al petróleo almacenado en el mar y que, en su opinión, no supondrá grandes ingresos para el Gobierno ruso. Según el comunicado del Ministerio, el petróleo ruso 'flotante', del que había 124 millones de barriles el 12 de marzo, según 'CNBC', podrá comprarse hasta el 11 de abril.
Al tercer día del conflicto, Irán cerró el estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y por el que transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas, en respuesta a la ofensiva estadounidense-israelí. Como consecuencia del bloqueo, los precios del petróleo y del gas natural se han disparado.