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La pandemia se acelera en Centroamérica

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Toma de muestras nasales a una mujer para detectar la presencia de la COVID-19 en Panamá
Toma de muestras nasales a una mujer para detectar la presencia de la COVID-19 en Panamá   -   Derechos de autor  AFPTV
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Panamá ha vuelto a autorizar el uso de la polémica hidroxicloroquina para tratar a los enfermos de COVID-19. Las autoridades sanitarias de este país centroamericano dan libertad a los médicos tratantes para recetarla o no, según las características del paciente. El pasado mes de mayo prohibieron uso tras la publicación de varios estudios científicos que alertaban sobre su escasa eficacia y los graves efectos secundarios que provocaba en algunos enfermos.

Panamá es uno de los países centroamericanos que más pruebas de detección están realizando. Según los datos oficiales, hasta el pasado martes, la COVID-19 segó 1.159 vidas en el país, donde hay algo más de 55.000 casos confirmados. En los últimos días, ha experimentado un alza en el número de contagios y fallecimientos, obligando a las autoridades a habilitar espacios adicionales para atender a los enfermos.

También se registra una tendencia al alza de nuevos casos en la vecina Costa Rica, donde tan solo han fallecido 68 personas desde que estalló la pandemia. En este país se han iniciado pruebas de calidad de un posible medicamento elaborado a partir de inmunoglobulinas equinas para tratar a los enfermos más graves de COVID-19.

Más al norte, Nicaragua sigue preocupando a los organismos internacionales. Oficialmente, solo han fallecido poco más de cien personas, pero la realidad podría ser bastante más grave, ya que no se han tomado suficientes medidas preventivas. La muerte de un tercer dirigente deportivo nicaragüense, y las escasísimas apariciones públicas del presidente, Daniel Ortega, (la última, por vez primera, con mascarilla) hacen temer que el balance sea mucho mayor.

Como lo es en la vecina Honduras, donde los fallecidos rondan ya el millar y hay más de 35.000 casos confirmados.

En El Salvador, la crisis del coronavirus está marcada por las protestas de los trabajadores del sector sanitario y por las fuertes tensiones políticas que vive el país. La oposición y parte de la prensa denuncian supuestas irregularidades ligadas a distintos aspectos relacionados con la lucha contra la pandemia.

El récord de contagios, casi 400 diarios, registrado esta semana ha obligado al presidente Bukele a aplazar la fase dos de reactivación de la economía, castigada también por una plaga de langostas. La COVID-19 ha dejado en El Salvador algo más de 350 muertos, mucho menos que en la vecina Guatemala, donde los fallecidos superan ya los 1.500.