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La "catedrales" que protegen Tokio de inundaciones castastróficas

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Un operario mira hacia el techo del depósito de Kasukabe
Un operario mira hacia el techo del depósito de Kasukabe   -   Derechos de autor  AFPTV
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Gigantescas catedrales subterráneas protegen Tokio y alrededores de inundaciones catastróficas. Construidas sobre poderosos pilares de hormigón más altos que la Estatua de la Libertad, están intercomunicadas entre sí y sirven para almacenar y regular el agua descargada por tormentas y tifones. El exceso acumulado termina en el río Edogawa. El sistema de canalizaciones es capaz de evacuar el equivalente a una piscina de 25 metros por segundo. En toda la región, el depósito de Kasukabe, la mayor instalación de este tipo en el mundo, es sinónimo de seguridad:

"En esta región, las lluvias torrenciales causan a menudo inundaciones en calles y viviendas, incluso sin ser un tifón", explica Nobuyuki Akiyama, director del depósito de Kasukabe. "Así que esta infraestructura fue construida con el objetivo de desviar el agua. Al comparar el antes y el después de la creación de este depósito, el número de casas dañadas por inundaciones por las fuertes lluvias disminuyó en un 90%", afirma.

A pesar de su probada eficacia, algunos expertos consideran que el enfoque de las autoridades niponas se queda corto ante los muchos desafíos que plantea el calentamiento global. Kei Yoshimura, profesor de meteorología de la Universidad de Tokio, comparte esta opinión: "También se debería poner el acento en los 'preparativos blandos', en lugar de centrarse solo en construir infraestructuras duras. Preparar a la población para realizar evacuaciones rápidas y ser conscientes de los riesgos potenciales que hay en cada vecindario serían medidas muy eficaces", sentencia.

Según la Agencia Meteorológica de Japón, el número de tifones anuales se ha incrementado en un 50% en las últimas cuatro décadas y también son más intensos. Atravesado por más de 100 ríos, Tokio y su gran cinturón, donde viven más de 38 millones de personas, pone el acento en la construcción de más túneles y embalses subterráneos para proteger a la población.

En Osaka, unos 500 km al oeste de Tokio, se está construyendo una instalación similar al embalse de Kasukabe. El presupuesto de la construcción es colosal: unos 2.900 millones de euros. Está previsto que esté terminada para el año 2044.

A pesar del vértigo de los números, las cuentas están claras: a largo plazo, estos gigantescos depósitos subterráneos suponen un ahorro considerable para las arcas públicas. Según estudios oficiales, tan solo en gastos de limpieza tras las inundaciones, Tokio se ha ahorrado 1.200 millones de euros.