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Quejas e indigación en Liverpool ante las nuevas restricciones gubernamentales

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Quejas e indigación en Liverpool ante las nuevas restricciones gubernamentales
Derechos de autor  Frank Augstein/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved
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El condado de Merseyside forma parte de la primera región que se encuentra bajo las restricciones más duras, en un país dividido por las últimas medidas contra el coronavirus. Muchos estudiantes de la universidad de Liverpool, que hacen frente al llamado nivel 3 de confinamiento, cuestionan la gestión gubernamental.

"Parece como si la ciudad de Liverpool hubiera sido señalada. Vemos que la tasa de contagios es alta y, obviamente, hay que hacer algo al respecto. La gente se enfada cuando ve las noticias y observa cómo es la situación en Londres. Ve el Soho y la gran cantidad de personas en las calles, y también ve cómo están las estaciones de metro después del toque de queda. Es normal que muchos piensen por qué se permite a los ciudadanos hacer eso y que crean que, seguramente, el Gobierno debe pensar que tiene que controlar eso. Pero parece que toda su atención se encuentra en el noroeste del país y, particularmente, en Liverpool. Mi universidad está cerrada y tengo que trabajar desde casa. Liverpool depende mucho de los bares y restaurantes y de los pubs y da miedo pensar en sus empleados, que se van a quedar sin trabajo", declara Isobel Cattrall, estudiante universitaria.

Los ciudadanos no pueden socializar, como antes, tras el cierre temporal decretado para bares y pubs.

"Se han impuesto nuevas restricciones y muchos negocios han cerrado temprano. La preocupación ahora es que muchos empleos están en juego. ¿Se hace lo suficiente para protegerlos?", se pregunta Luke Hanrahan, corresponsal de Euronews en Inglaterra.

"Hay muchas restricciones y la gente no sale a la calle. Han ordenado el cierre temporal de bares, gimnasios, cines... El Gobierno parece ir siempre con retraso respecto al apoyo financiero. Nos esperan días de mucha ansiedad. Los trabajadores se preocupan por sus empleos. Formamos parte de un sector económicamente importante pero hay un límite que no se debe alcanzar antes de ver su futuro amenazado. Y lo hemos alcanzado", declara afirma Peter Kinsella, propietario de un restaurante.

"Hay mucha frustración, mucha ira. Creo que lo que se va a poder observar en el próximo mes es un retroceso. Vaticino que asistiremos a momentos de desobediencia civil. No me refiero a disturbios en las calles o manifestaciones masivas, sino a personas que, simplemente, ignorarán las reglas y las leyes porque ya no tienen sentido", señala Frank McKenna, director ejecutivo de la compañía Downtown in Business.

El Gobierno considera que su sistema de restricciones localizadas, compuesto de tres niveles, logra un equilibrio entre la lucha contra el coronavirus y la protección de la economía. Muchos habitantes de Liverpool no ven con buenos ojos las nuevas medidas ya que consideran que hay disparidad entre su ciudad y Londres.