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El viacrucis de Bulgaria hacia la energía limpia

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Central térmica de Martza Iztok 2, en Bulgaria
Central térmica de Martza Iztok 2, en Bulgaria   -   Derechos de autor  Euronews
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En Bulgaria, la transición hacia una energía limpia está siendo un camino difícil de recorrer. El carbón sigue siendo la principal fuente de energía de este país balcánico y su abandono supone un enorme desafío social y económico. Mientras tanto, la Unión Europea presiona para que sigan reduciendo sus emisiones.

En el mayor conglomerado industrial de Bulgaria, conviven dos realidades. En un extremo, nos encontramos la planta térmica más antigua del país. En el otro, una con menos de diez años, con tecnología punta para limitar las emisiones. Esta central incluye un sistema de desulfuración de gases de combustión o, dicho de otro modo, un método para reciclar las emisiones tóxicas de dióxido de azufre.

"Nuestro coeficiente de eficiencia en relación con estas emisiones llega a veces al 98 o el 99 %. Así que puede imaginarse cuánto dióxido azufre conseguimos capturar. Ese dióxido de azufre reacciona con la piedra caliza para crear yeso de calidad industrial", explica Ivan Tzankov, director de la central AES Bulgaria.

¿Cómo reducir las emisiones de dióxido de azufre?

Las emisiones de dióxido de azufre, un gas tóxico que irrita las vías respiratorias y produce la lluvia ácida, se han reducido drásticamente en Bulgaria desde su adhesión a la Unión Europea en 2007. Eso no ha impedido que, el año pasado, la Comisión Europea enviara al país ante el Tribunal de Justicia de la UE por sus emisiones restantes, que siguen siendo de alrededor de 100 kilotones de dióxido de azufre por año.

La calidad del aire en Bulgaria también se ve afectada por otras emisiones, como las de partículas. Los expertos advierte de que las envejecidas centrales eléctricas búlgaras no podrán cumplir las normas europeas de los próximos años.

"Algunas de las instalaciones tienen menos de 20 años, pero hay otras que tienen50, 60 o 70 años de antigüedad__. Están cerca del final de su vida útil. Las emisiones de gases de efecto invernadero solo disminuyen ligeramente porque estamos consumiendo menos electricidad", afirma Georgi Stefanov, del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Martitza Iztok 2, un monstruo contaminante que da de comer a muchas familias

La limitación de emisiones y el comercio de derechos en la Unión Europa han colocado en una situación imposible a las centrales eléctricas más antiguas, como la de Maritza Iztok 2, la más grande de los Balcanes, que acumula cientos de millones de euros de deuda al tiempo que produce una electricidad que cada vez resulta más difícil de vender.

Esta central eléctrica es enorme. En invierno puede producir la mitad de la electrididad de Bulgaria, pero también es uno de los mayores contaminantes de la Unión Europea. La posibilidad de cerrarla o modernizarla es una cuestión deligada. Según los sindicatos, más de 100.000 personas dependen económicamente de esta central. El Ministerio de Energía está tratando de prolongar su vida útil, al menos, hasta 2050.