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Los latinos en Estados Unidos son la minoría étnica o racial con más peso en la contienda electoral, por encima de los afroestadounidenses.
Los latinos en Estados Unidos son la minoría étnica o racial con más peso en la contienda electoral, por encima de los afroestadounidenses.   -   Derechos de autor  AP /John Raoux

Elecciones EE. UU. | Mitos y verdades del voto latino: por qué estamos tan equivocados

Estados Unidos vive sus últimos días antes de las elecciones presidenciales más esperadas y quizás tracendentales de su historia contemporánea. Y los latinos que hacen parte de la vida estadounidense no están exentos de esta premura. Por primera vez unos 32 millones de latinos podrán votar en las elecciones, 15% más que en 2016, detalla un estudio del Centro de Investigación Pew, lo que los convierte en la minoría étnica o racial con más peso en la contienda electoral, por encima ya de los afroestadounidenses. Por esta razón, los equipos de campaña de Donald Trump y Joe Biden han volcado sus esfuerzos para convertir a su candidato en el favorito de esta comunidad.

Pero dentro de su importancia existe también un alto grado de complejidad. Los latinos no pueden ser tomados como una comunidad homogénea ni tampoco se puede esperar que sus exigencias y necesidades sean las mismas simplemente por su origen racial. El voto latino no es un voto "en bloque", así lo explica a Euronews el profesor de Derecho Constitucional y especialista en políticas raciales de la Universidad de Berkely, Ian Haney López.

"Cuando hablamos de los latinos en la actualidad nos referimos a una persona sobre cinco en Estados Unidos. El tipo de latino varía dependiendo de su lugar de residencia, su país de orígen y su situación familiar; si por ejemplo una parte de su familia ya está instalada en Estados Unidos o si es el primero en emigrar. Pero es muy importante saber que todo depende también de cómo el latino se identifica a sí mismo en el espectro racial", explicó López en un intercambio telefónico desde California.

López recuerda que la definición racial es relevante en un país donde la "jerarquía del blanco sobre el negro continúa", ya que impacta en la manera de pensar y reaccionar de las personas ante los mensajes políticos.

El programa antimigratorio y la retórica racista de Trump daría por descontado que la comunidad latina se siente vejada por los comentarios del mandatario y su voto quedaría reservado para el Partido Demócrata. Pero el especialista de Berkely rechaza esta idea largamente extendida.

"Un segmento significativo de latinos se considera a sí mismo como gente de color, lo que significaría ser parte de una minoría racial, y se siente profundamente ofendido por la retórica antimigratoria. Pero al mismo tiempo hay también segmentos de la población que rechazan identificarse como tales, y cuando escuchan la retórica de Trump perciben una supuesta distinción entre los buenos y malos migrantes (...). A pesar de que Trump en su administración y campaña busca avivar el resentimiento y el miedo hacia los latinos, él se dirige a ellos de una manera tan particular que muchos de los latinos concuerdan con sus ideas", puntualizó.

"Los latinos se sorprenden cuando no son tratados como blancos, el 50% se considera blanco en Estados Unidos"
Eduardo Gamarra
Profesor de Ciencias Políticas y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Florida (FIU)

Eduardo Gamarra, profesor de la Universidad de Florida (FIU), concuerda con López.

"Es un error pensar que el voto latino es monolítico. Es un mosaico muy complejo que hay que entender. No todos piensan igual, no son del mismo color ni de la misma clase social. Y por supuesto no todos son demócratas o republicanos". Está la comunidad mexicana, la comunidad puertorriqueña que tienen características "completamente diferentes al resto de los latinos porque son ciudadanos estadounidenses de nacimiento, no son migrantes". Tenemos la gran población centroamericana; los dominicanos, que representan otro factor caribeño, y una vasta población suramericana, explicó Gamarra, que matiza que la estrategia de Trump no solo distingue entre "buenos y malos latinos" sino que además ha dado una preferencia "bastante significativa" a los votantes cubanoestadounidenses y a los venezolanos, que predominan en el estado de Florida.

"No se puede ver a Cuba sin ver lo que está sucediendo en Venezuela", expuso Gamarra. El Partido Republicano siempre ha mantenido una dura línea contra los Gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Por lo que el éxodo de aquellos países, debido a la situación política y económica local, se encuentra más afín a la agrupación conservadora. "Y eso se ha traducido en un trato bastante más favorable", agregó el catedrático de Ciencias Políticas y Estudios Latinoamericanos. Sin embargo, la diferenciación entre latinos también ocurre en el seno de la comunidad.

AP / Rodrigo Abd
Un pequeño grupo de migrantes trata de llegar a Estados Unidos mientras la policía mexicana los bloquea en el cruce fronterizo de Chaparral en Tijuana. (22/11/2018)AP / Rodrigo Abd

"Los latinos, particularmente los que vienen en avión y no en balsa, o que no cruzan la frontera a pie, vienen de clases sociales ampliamente beneficiadas en sus propios países (...) y traen consigo muchos prejuicios". Gamarra continúa en un tono más mordaz: "los latinos son los únicos que cuando les preguntas cuál es su raza, casi el 50% se identifica como blanco. Aquí en Florida es mucho más fácil identificarse como blanco, pero cuando los latinos van a Nebraska o Iowa se sorprenden porque no se los trata como blancos sino como a negros u otros [grupos minoritarios]. No se les trata como ellos creen que deben ser tratados. En otras palabras, por primera vez se enfrentan a esa actitud excluyente" vista en las clases sociales más acomodadas de América Latina.

Esta "disociación" racial sería una de las explicaciones del por qué un importante porcentaje de latinos no se siente aludido cuando el presidente estadounidense tildó a los mexicanos de narcotraficantes y violadores o cuando intensificó la separación de los niños y padres centroamericanos en la frontera sur desde el inicio de su mandato, ni por qué no abrazan a ojos cerrados el discurso demócrata.

¿Quién ha conquistado el laberinto latinoamericano?

Sin embargo, este fenómeno no se traduce como un claro apoyo a Trump. Según una reciente encuesta de Latino Decisions/National Association of Latino Elected and Appointed Officials, el 65% de los latinos votará o se inclina a votar por Biden. Aunque este porcentaje sigue siendo menor al 79% de los latinos que dijo apoyar a Hillary Clinton en 2016, a través de las encuestas.

El líder del partido azul lleva la delantera en la intención de voto, pero López y Gamarran coinciden que los errores de campaña de Biden podrían ser perjudiciales para el 3 de noviembre.

Para López, el discurso político de Biden se centró en un principio en la unidad y el derecho al sentido de pertenencia, en la convicción de que en "Estados Unidos todos pertenecemos y debemos ser respetados". No obstante, asegura que el mensaje estaba incompleto: "era solo un puñado de ideales".

Si la gente está preocupada por el socialismo a modo de gobierno formal que conduce a la dictadura, el dictador es Donald Trump.
Ian Haney López
Profesor de Derecho Constitucional en Berkely y colaborador del New York Times

En el transcurso de la carrera electoral, el ex vicepresidente modificó su estrategia frente a los latinos y comenzó a defender temas como la salud pública y la creación de empleos. López da su visto bueno al cambio pero lamenta la tardanza de la correción.

"La campaña de Biden ha sido muy lenta a la hora de buscar el voto latino, su equipo se movilizó apenas 6 semanas antes de las elecciones. El gran problema de Biden es que muchos latinos no lo conocen (...) No puedes ganar votos en la comunidad sino te relacionas con ella", aseveró el especialista de Berkely.

Entre los otros errores está el exceso de confianza de los demócratas a la intención de voto de la comunidad latina.

"Tienen la tendencia a pensar que el latino, como históricamente se ha identificado con el Partido Demócrata, no se le tiene que prestar tanta atención. Dan su voto por descontado", agregó Gamarra, aunque convino que para esta oportunidad los consejeros de Biden se han tomado el tiempo de estudiar las diferencias entre los votantes según sus nacionalidades.

El profesor de FIU resalta que "los republicanos si han cumplido con esos tres factores: comenzaron a tiempo su campaña, han prestado atención y han estudiado a fondo al electorado latino. Sin embargo, solo veremos si la estrategia de los candidatos funcionó el día después de las elecciones".

Biden mantiene el apoyo de las nuevas generaciones

Otro lugar común es pensar que conforme pasan las generaciones y la integración es mayor o completa, la identidad política de los latinos se inclina por la causa republicana. Sin embargo, los hijos de la primera o segunda generación de migrantes, muchos de ellos nacidos en territorio estadounidense, son más progresistas.

Hay factores que determinan esta actitud, como el acceso a la educación. Pero va más allá, explica López, cuando estas nuevas generaciones descubren cómo funciona Estados Unidos y "comprenden que el sistema está lleno de desigualdades".

Estas nuevas generaciones no suelen vivir las experiencias migratorias de sus padres o abuelos, "pero están mucho más informadas de lo que ocurre en la frontera y son proclives a tomar una posición política".

Cada 30 segundos un latino cumple 18 años. Por ello el Centro de Investigación Pew proyecta que 36 millones de latinos podrán votar en 2024.

Trump divide y vence con el fantasma del socialismo

Como contrapeso a la ola progresista está el miedo. Donald Trump lo ha implantado de forma metódica en sus bases y los latinos no son la excepción. Desde el inicio de su campaña Trump se ha aprovechado de las crisis políticas latinoamericanas para explotar el miedo de los migrantes de vivir nuevamente las experiencias de las que huyen. Ha insistido que Joe Biden es simpatizante de los gobiernos autoritarios de la región y que bajo su posible mandato impondría un tipo de gobierno socialista.

"El presidente y su entorno realizaron una investigación e identificaron que el tema del socialismo funciona, y que calificando a Biden como socialista funciona. Hablarle, sobre todo, al nuevo éxodo venezolano y nicaragüense de socialismo y autoritarismo ha funcionado sumamente bien", dijo Gamarra.

No es una estrategia nueva pero si ajustada a los tiempos actuales. El profesor de FIU utiliza de ejemplo los cubanos que huyeron de la dictadura de Fidel Castro en las décadas de los 60 y 70.

"Biden no es socialista, más bien refleja los valores de la centro derecha del Partido Demócrata", aseguró.

AP / Alexander Zemlianichenko y Ariana Cubillos
De izquierda a derecha: el presidente cubano Miguel Díaz Canel, el presidente nicaragüense Daniel Ortega y Nicolás Maduro de Venezuela.AP / Alexander Zemlianichenko y Ariana Cubillos

"El caudillo aquí es Donald Trump no es Joe Biden. Si la gente está preocupada por el socialismo a modo de gobierno formal que conduce a la dictadura, el dictador es Donald Trump", sentencia López, y explica que para el Partido Republicano es imposible llamarse a sí mismo como el "partido de los blancos" pero a cambio emplea un "lenguaje alternativo" para promover la división racial en Estados Unidos.

"Decir que alguien es socialista es una manera de exponer que son extremistas, que son diferentes y que son peligrosos, y a menudo el significado de ser radical se conecta al tema racial. Con este lenguaje alternativo [los republicanos] dan entender que el Partido Demócrata es el partido de la gente de color. ¿Alguna de estas presunciones son ciertas? No".

Qué esperan los latinos del próximo presidente

Las preocupaciones de la comunidad están concentradas en tres temas específicos: el sistema de salud público, la economía y la gestión de la pandemia. Seguidos por la desigualdades por tema racial o étnico y la criminalidad, según un estudio del Centro de Investigación Pew.

La crisis sanitaria ha dejado a muchos latinos en una situación precaria y consideran, en su mayoría, que la gestión ha sido ineficiente a comparación a otros países de Occidente, por lo que esperan acciones más contundentes del próximo huésped de la Casa Blanca.