Última hora
This content is not available in your region

Senegal, ¿Un modelo de gestión de la crisis de la COVID-19 o un golpe de suerte?

El mercado de Tilene, en Dakar, esta semana
El mercado de Tilene, en Dakar, esta semana   -   Derechos de autor  SEYLLOU/AFP or licensors
Tamaño de texto Aa Aa

Sólo 16.000 casos confirmados, 332 fallecidos en un país de 16 millones de habitantes. Las cifras de la pandemia de COVID-19 en Senegal no tienen mucho que envidiar a las de algunos países asiáticos. Los expertos se interrogan sobre las claves de este éxito que sorprende en un país convertido en ruta de paso para los migrantes y con índices de desarrollo humano y económico que suelen estar entre los más bajos en las clasificaciones mundiales.

Las autoridades reaccionaron muy rápido pero ellas mismas se ven sorprendidas de este éxito y se preguntan si no se debe tanto a las medidas de contención como a una inmunidad colectiva alcanzada casi sin esfuerzo.

Las autoridades cerraron el país muy rápido, en cuanto se registraron los primeros casos. Cierre de fronteras, escuelas, mezquitas y toque de queda nocturno. Se atendió rápidamente a los pacientes y se aisló en hoteles a los posibles contactos. Hoy ya no necesitan estas medidas y sólo tienen un puñado de pacientes hospitalizados en cuidados intensivos.

¿Éxito de gestión o inmunidad cruzada?

La OMS ha felicitado a Senegal como "uno de los países modelo en lo que respecta a la aplicación de las medidas de prevención del Covid-19" según Nsenga Ngoy, un responsable de la OMS para África:y han cosechado los beneficios", reconoció recientemente un funcionario de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para África, Nsenga Ngoy.

Sin embargo los propios responables de la gestión de la crisis, quizás todo no se explia por la rapidez de la reacción del Gobierno lo el sentido de responsabilidad de los ciudadanos.

Abdoulaye Bousso, uno de los gestores del programa de respuesta, cree que la reacción rápida y estricta de las autoridades ha tenido un papel importante en la contención, sobre todo en los primeros momentos, pero desde entonces, como en muchos otros países, se ha instalado un cierto cansancio en la ciudadanía y cada vez menos gente respeta las distancias o lleva mascarilla.

Sea como fuere, Senegal escapa a la segunda ola por el momento.

En comparación con países occidentales con un número de habitantes similar, como Holanda, Senegal se queda muy, muy por debajo.

La excepción africana ¿Gracias a las infecciones estacionales?

A finales de julio, los senegaleses celebraron "Tabaski" y, dos meses después, "Magal", otra gran fiesta musulmana que atrae grandes masas.

Pero estos encuentros no han desencadenado olas de contagios, por lo que "tal vez debería plantearse la cuestión de la inmunidad", dice el Dr. Bousso.

"Nos damos cuenta de que en África en general, y en Senegal en particular, no tenemos las muertes que deberíamos haber tenido", confirma un especialista de campo, Massamba Sassoum Diop, presidente de la organización SOS Médicos de Senegal.

El médico de urgencias sugiere que en Senegal ha surgido una "inmunidad cruzada". Lo explica por las infecciones respiratorias que hacen estragos en toda la población en mayo-junio y septiembre, los períodos en los que el aire acondicionado está en su apogeo.

Relativamente benignos, estos catarros del aire acondicionado se deben a cuatro tipos de coronavirus. Se cree que los residentes de Senegal han podido desarrollar inmunidad a esta familia de virus, algo que ya comenzó a observarse en marzo cuando apareció la COVID-19 según el Dr. Diop.

El nuevo coronavirus se habría propagado entonces masivamente, de abril a agosto, en una población que era predominantemente joven y generalmente no desarrollaba síntomas graves.

Sin hacer ningún ruido, "alrededor del 60% de la población" habría adquirido esta inmunidad, dice.

Vivir en África ha desempeñado un papel mucho más importante que la etnia o la genética, dice.

Llamadas a la prudencia

La prueba es que los negros mueren desproporcionadamente en Europa o en los Estados Unidos, mientras que los europeos, libaneses o chinos que viven en el Senegal mueren mucho menos que en sus países de origen.

La inmunidad cruzada o de manada tiene "apoyo científico en virología e inmunología". Pero sigue siendo una hipótesis no probada, admite.

Un estudio serológico en curso debería proporcionar indicaciones iniciales sobre su validez en las próximas semanas, dice.

El Ministro de Salud, Abdoulaye Diouf Sarr, es más reservado.

Si las cifras son tan bajas, "podemos decir con seguridad que se debe a la eficacia de la respuesta porque la inmunidad de la manada no puede ser una estrategia para una respuesta. Si la inmunidad de la manada fuera la estrategia de respuesta, el corolario sería un número extremadamente alto de muertes porque no se haría nada", dice.

Para los especialistas senegaleses, como para la OMS, no se trata de ceder a la euforia que salpica los medios de comunicación locales, aunque sólo sea porque no sabemos cuánto dura la inmunidad, si es que existe.

SEYLLOU/AFP or licensors
Jóvenes entrenándose en el barrio Yoff de Dakar.SEYLLOU/AFP or licensors

Es peligroso trasladar la hipótesis a regiones donde las poblaciones son mayores y están más expuestas. "Si lo aplicamos directamente en Europa, significa 3 o 4 millones más de muertes, y en los Estados Unidos, tal vez 8 o 10 millones", advierte Massamba Diop.

En 2016 la edad media de la población senegalesa era 18 años frente a los 42 de España o los 45 de Italia, lo cual podría explicar en gran parte las diferencias de la respuesta de sus habitantes a la infección. Una hipótesis que se puede trasladar a casi todo el Continente, con algunas excepciones como Sudáfrica.

La edad no lo explica todo porque Alemania tiene una edad media de 46,3 años y resiste relativamente bien a las oleadas de coronavirus.

Mientras tanto, el presidente senegalés Macky Sall insta a la estricta observancia de los gestos de barrera, "la única terapia por el momento contra Covid-19". "El virus sigue circulando. La batalla no está ganada del todo, dijo el jueves, no deseemos tener una segunda ola que sea insoportable para nuestro país, para nuestra economía".

Desde septiembre los países africanos registran un aumento significativo de casos, aunque repartidos de forma desigual. Empiezan a subir principalmente en el Norte de África, donde, como en Europa las temperaturas comienzan a bajar.

El efecto de las estaciones, menos importante en los trópicos, podría ser otro de los factores que explican el éxito de buena parte de África en la lucha contra el virus. Esto sería coherente con la situación de Sudáfrica, que también tiene meses de invierno con temperaturas bajas. Aunque como en todo lo que rodea al Sars-CoV-2, hay muy pocas certezas.