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"No me va a alcanzar" | Cuba vive una brutal cuesta de enero por la unificación monetaria

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Un grupo de persnoas hacen cola para comprar pan con tomates en las manos
Un grupo de persnoas hacen cola para comprar pan con tomates en las manos   -   Derechos de autor  AFPTV
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Resignación rima con indignación en las calles de La Habana a medida que los cubanos sufren las consecuencias de la entrada en vigor de la unificación monetaria, el pasado 1 de enero. La brutal inflación de precios que la ha acompañado ha dejado a más de un ciudadano con la cesta de la compra medio vacía... y el mes apenas acaba de comenzar.

"No me va a alcanzar"

"No me alcanzó el dinero. El cambio es muy brusco, o sea es bastante la diferencia entre lo que uno pagaba antes y lo que tiene que pagar ahora. A mí misma me subieron el salario, pero creo que tampoco (me alcanzará)... o sea, al ser tan grande la diferencia no me alcanza, no me va a alcanzar, lo estoy previendo", afirmaba una mujer tras hacer la compra.

El precio de productos básicos tradicionalmente subvencionados por el Estado se ha disparado. Alimentos, la luz, el agua, el transporte...

"Malísimamente, 2 pesos (el nuevo precio del pasaje de autobús), eso es un abuso, en ningún país del mundo (pasa esto), en los países por ahí, al que trabaja le dan la oportunidad de tener un carro para que vaya para el trabajo, aquí no te dan ni una bicicleta", se lamentaba un anciano tras bajarse del autobús.

Acabar con las distorsiones

El objetivo de la unificación monetaria es acabar con las graves distorsiones económicas que provocaba tener dos monedas: el peso cubano real y el convertible, también conocido como CUC, que era paritario con el dólar. Este último desaparece. Sobre el papel, los cubanos tienen seis meses para cambiarlo o utilizarlo en pagos en efectivo.

"Hay lugares donde hay un cartel que dice que no se acepta CUC. No entendemos eso. Por eso es que está el Banco como esta (abarrotado de gente), la CADECA (Casa de Cambio) como está. Y si estamos luchando por el aislamiento, (por la pandemia) que las personas estén aisladas, entonces siguen las colas peor", se quejaba otra vecina de La Habana.

La reforma comenzó a planificarse hace ocho años. Sin embargo, su implementación se encuentra con un escenario muy distinto al imaginado. En plena pandemia y en medio de una grave crisis económica acentuada por las sanciones de la administración estadounidense. Esta brutal cuesta de enero podría durar mucho tiempo en la isla.