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Estudiantes desmotivados, solos y estresados por no poder seguir las clases de forma presencial

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University of Rennes 1, students wearing protective nose and mouth masks
University of Rennes 1, students wearing protective nose and mouth masks   -   Derechos de autor  DAMIEN MEYER/AFP or licensors
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Para Philippe, el ordenador portátil se ha convertido en el único medio para poder seguir sus clases de biología y empresariales desde casa de sus padres. Al igual que para 300.000 de sus compañeros universitarios en los Países Bajos, la pandemia le obliga a asistir a la universidad a distancia, lejos de las clases y de la vida social estudiantil.

"La vida se ha vuelto muy aburrida. La gente en casa está menos motivada para seguir sus estudios. Al ir al aula físicamente, estás más obligado a seguir las clases, e incluso los profesores se apasionan más a la hora de enseñar en persona”, cuenta Philippe Dols.

Una melacolía que puede desembocar en depresión

Según varias encuestas, actualmente los estudiantes sufren una falta de motivación, soledad y estrés. Para Mrinal, que estudia empresariales en la universidad de Maastricht, estudiar a distancia es sólo una parte del problema. Á esta se le une la ausencia de vida social, sobre todo tras el cierre de bares, restaurantes y discotecas.

"Una de las facetas más importantes de la vida universitaria es el aspecto social y festivo. Y solo cuando te quedas sin ello te das cuenta de lo mucho que importa. Porque no hablamos solo de salir de fiesta y divertirse, sino también de conocer gente nueva, cosas que ahora no se pueden hacer", cuenta el estudiante universitario Mrinal Gupta.

La amiga de Mrinal, Joséphine, cree que la crisis económica causada por la pandemia también pesa sobre el bienestar psicológico de los estudiantes. "No sabes qué sectores de la economía están fallando, a cuáles puedes optar, cuántos puestos de trabajo hay o qué oportunidades tienes realmente delante, y eso es algo muy estresante”, explica Joséphine Sundberg.

No sólo los estudiantes sufren las restricciones de la Covid19. Los profesores también tienen dificultades para realizar su trabajo. "Tan solo un día de enseñanza online requiere mucha energía. Normalmente doy dos o tres clases al día y por la tarde hago un poco de trabajo de investigación, pero ahora a las seis de la tarde estoy cansadísimo. Puedo enviar algunos correos electrónicos, pero ahora mismo me resulta muy difícil concentrarme para leer o escribir”, explica Patrick Bijsmans, profesor asociado en la Universidad de Maastricht.

Según la rectora de la Universidad de Maastricht, esta situación está provocando una reducción de las becas, que suponen la mitad de los ingresos de la universidad.

"Todo el mundo se está centrando tanto en la docencia que el tiempo que nos queda para presentarnos a proyectos y becas es cada vez menor, por lo que creo que lo notaremos en los próximos dos años. Ahora, por supuesto, tenemos menos ingresos dedicados a la formación de postgrado o a cursos de verano, por lo que nuestros servicios a los estudiantes están sufriendo realmente desde el punto de vista financiero", aclara.

Los expertos advierten del grave riesgo económico que se cierne sobre la enseñanza superior en Europa, por lo que piden a los Gobiernos que ayuden a las universidades a mitigar el impacto de la pandemia en el personal, en los profesores y, sobre todo, en los estudiantes.