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República Checa reconsidera su estrategia e impone restricciones ante el aumento de los contagios

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Por Jiri Skacel y adaptado por Blanca Castro
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Checos sobre el puente medieval de Carlos en Praga, República Checa, el 25 de febrero de 2021.
Checos sobre el puente medieval de Carlos en Praga, República Checa, el 25 de febrero de 2021.   -   Derechos de autor  AP / Petr David Josek
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En los hospitales chechos alrededor de 8300 personas están siendo tratadas por padecer la COVID-19. Una cifra récord desde el inicio de la pandemia. Los centros hospitalarios están al borde del colapso.

El Gobierno de República Checa discute nuevas medidas para frenar el avance del virus. Como el cierre de guarderías y operativos de pruebas en las empresas.

"Tenemos un montón de gente trabajando en fábricas, donde es imposible implementar el teletrabajo. Para ganarle al virus el cierre es ahora crucial. También las pruebas masivas y otras restricciones en las empresas", explica a Euronews el sociólogo Daniel Prokop.

En consonancia, el Gobierno ha ordenado pruebas obligatorias COVID en todas las empresas de más de 50 trabajores. La fábrica de cervezas Pilsner Urquell ha tomado la delantera ofreciendo pruebas COVID a sus empleados.

"Desde la semana pasada hemos empezado a realizar pruebas voluntarias a nuestros trabajadores. Las pruebas masivas comenzarán la próxima semana y terminarán el 12 de marzo", dijo el director de la fábrica, Rudolf Slehofer.

Más de 2 millones de personas, de unas 10.000 empresas checas, deberán someterse a las pruebas durante los próximos 14 días. La duda será si la medida ha llegado a tiempo y si será suficiente.

Prokop asegura que República Checa se equivocó y subestimó el virus: "elegimos la estrategia de mantener la pandemia en números medios. Esto siempre tiende a salirse fuera de control. las restricciones se están haciendo demasiado tarde, no son suficientes y se flexibilizan demasiado pronto".

Los esfuerzos principales recaen ahora en la vacunación, que comenzó en Praga justo después de las Navidades con las personas mayores. Médicos en los hospitales capitalinos consideran que la vacunación es una de las pocas medidas que pueden ayudar a toda la población a manejar la crisis del coronavirus.

Hasta ahora, 250.000 personas, principalmente personal médico y ancianos de más de 80 años, han recibido una segunda dosis de la vacuna. El gobierno tiene previsto intensificar su programa de inoculación con médicos locales que empiecen a administrar las vacunas abriendo más centros de vacunación.

La eficacia de esta normativa podrá ser ponderada en unos 14 días.