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El papel de la UE en el Tigray etíope

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A woman leans on the wall of a damaged house which was shelled as federal-aligned forces entered the city, in Wukro, north of Mekel
A woman leans on the wall of a damaged house which was shelled as federal-aligned forces entered the city, in Wukro, north of Mekel   -   Derechos de autor  EDUARDO SOTERAS/AFP
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Hace meses que Etiopía vive un conflicto entre el gobierno de Addis Abeba y el Frente de Liberación Popular de Tigray que ya ha causado miles de muertes y ha desplazado a más de 2 millones de personas.

Tigray es la región más al norte de Etiopía. Tocando a la frontera con Eritrea, es el hogar de la mayoría de los 7 millones de habitantes de etnia tigraya que se estima que viven en el país. Representan aproximadamente el 6% de la población de Etiopía y durante los últimos 30 años han tenido una gran influencia en los asuntos nacionales.

Pekka Haavisto, enviado especial de la UE y ministro de Relaciones Exteriores de Finlandia, ha visitado recientemente la región. Allí también visitó el hospital Mekele donde conoció a las víctimas de la guerra.

“Allí hemos podido ver a mujeres y niñas que han sido víctimas de violencia sexual. Y parece que en este conflicto, por alguna razón particular, la violencia sexual, la violación y la violación en grupo se ha utilizado como arma contra la población civil. Es hora de detener este conflicto por su escala y magnitud. Esto es algo que está causando sufrimiento humano, pero también existe el temor de una gran crisis de refugiados”, detalla Haavisto.

El conflicto está sobrepasando las fronteras de Etiopía y se extiende a Eritrea y Sudán algo que podría desestabilizar toda la región del Cuerno de África, tan solo un año después de que el primer ministro de Etiopía ganara el Premio Nobel de la Paz.

Haavisto asegura que uno de sus mayores temores es una escalada en el conflicto. "Parece que la resistencia está ahora reclutando a más jóvenes en sus filas. Por lo tanto, no vemos ningún indicio de que el conflicto disminuya. Además, Eritrea ha prometido retirarse del área, pero no hemos podido ver ningún signo de retirada. Por lo que, claramente, las tropas eritreas todavía siguen sobre el terreno. Y en estas circunstancias, la población civil se encuentra en medio de los combates y hay áreas remotas en Tigray, en sus zonas montañosas, donde la comunidad internacional no ha podido entregar ninguna ayuda humanitaria", cree Haavisto.

La UE ha impuesto sanciones a Eritrea por las violaciones de derechos humanos relacionadas con su participación en el conflicto de Etiopía. Además, el Alto Representante de la UE para la política exterior, Josep Borrell, ha asegurado que se enviarán observadores electorales europeos para monitorear las elecciones de junio “a no ser que la situación se deteriore aún más”.

"En Etiopía es difícil actuar porque es un país que tiene una larga historia en la defensa de su soberanía, no ha tenido una colonización muy larga y no está muy abierto a la ayuda externa en este tipo de cuestiones como llegar a una solución política o a las negociaciones. Por lo que creo que ha surgido una dinámica en la que cuanto más aumenta la presión del mundo exterior para que Etiopía cambie, más se repliega el gobierno etíope en sí mismo. Estamos viendo cómo se desarrolla una mentalidad parecida a una fortaleza”, apunta Theodore Murphy, director del programa de África del ECFR.

La semana pasada, la Comisión Europea anunció que destinará 53,7 millones de euros en ayuda humanitaria al país. En diciembre había decidido suspender esta ayuda por las dificultades para que los suministros lleguen a los habitantes y refugiados de Tigray y sus alrededores.