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Pasaporte para disfrutar | Austria y Lituania imponen salvoconductos COVID

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Jóvenes lituanos brindan en la calle
Jóvenes lituanos brindan en la calle   -   Derechos de autor  AP PHOTO
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A las puertas de un restaurante, una joven austríaca muestra su pasaporte COVID digital a un agente de seguridad. El documento, llamado aquí 'pase verde', es un salvoconducto que muestra el estado de vacunación o inmunidad de la persona. En Austria ya no es solo una realidad sino una obligación para poder entrar en los bares y restaurantes recién abiertos tras medio año de clausura.

Como en Francia y otros países europeos, Austria se relaja. En una mesa de una terraza, uno de los comensales es el canciller, Sebastian Kurz, con algunos miembros de su equipo.

"Gracias a Dios tenemos tasas de infección más bajas de lo que los expertos preveían. Y, por tanto, hoy podemos abrir con la conciencia tranquila. Veo caras de felicidad entre los responsables de cultura, deportes, turismo y gastronomía. Es un día de alegría, después de meses de sequía", dice el canciller.

Lituania impone su 'pasaporte de la oportunidad'

Los lituanos también alzan sus copas para brindar por el futuro. Por el momento, pueden consumir en el exterior de bares y restaurantes, pero a partir del lunes la apertura será mayor, eso sí, siempre que se disponga del llamado "pasaporte de la oportunidad", otro certificado de inmunidad que permite, por ejemplo, comer en el interior de los restaurantes por primera vez en meses.

El documento también permite entrar en otros comercios, así como viajar. Uno de los objetivos es incentivar a los jóvenes para que se vacunen.

Rimantas Perveneckas, que dirige un comercio, expresa su satisfacción. "Estamos muy contentos con esta decisión. Cuando nuestras tiendas se cerraron a mediados de diciembre, nunca pensamos que duraría tanto, ni en nuestras peores pesadillas".

Banderas amarilla y roja de ocupación en las playas portuguesas

En Portugal, disfrutar del mar también tendrá un precio. En las playas, la norma indica que habrá que llevar mascarilla hasta estar instalado en la arena y respetar una distancia de metro y medio, y hasta de 3 metros entre tumbonas.

Si la playa está al 50% de su capacidad habrá bandera amarilla y se permitirá jugar con balones. Pero si está demasiado llena, izarán la bandera roja. Los que pueden, saborean el momento antes de que lleguen las hordas de turistas.