Última hora
This content is not available in your region

Chipre | Los conservadores ganan las elecciones legislativas con estrecho margen

euronews_icons_loading
La formación conservadora logró algo mas de un 27 %, tres puntos porcentuales menos que hace cinco años.
La formación conservadora logró algo mas de un 27 %, tres puntos porcentuales menos que hace cinco años.   -   Derechos de autor  AP / Petros Karadjias
Tamaño de texto Aa Aa

El partido del presidente Nikos Anastasiadis, el conservador Agrupación Democrática (DISY), ganó este domingo las elecciones legislativas en Chipre, en una votación en la que las grandes formaciones perdieron apoyos y la sorpresa la dio el ascenso de los ultraderechistas y la irrupción con fuerza de un nuevo partido centrista.

La formación conservadora logró algo mas de un 27 %, tres puntos porcentuales menos que hace cinco años.

Una suerte aún peor corrió el partido de la oposición el izquierdista AKEL, que si bien defendió el segundo puesto, con el 22 %, registró uno de los peores resultados en sus 95 años de historia.

En el tercer lugar se posicionó DIKO, de ideología nacionalista aunque se califica centrista, que obtuvo el 11 % y al igual que los otros dos grandes partidos cedió en torno a tres puntos respecto a las elecciones de 2016.

Según analistas políticos locales, a pesar de los casos de corrupción que sobre todo afectaron a la formación gubernamental, los dos principales partidos de la oposición no pudieron sacar provecho de esta situación y convencer de que lo harían mejor.

La gran sorpresa del día la dieron los ultraderechistas del Frente Nacional Popular (ELAM), partido hermano del neonazi griego Amanecer Dorado, que subió tres puntos y se colocó en el cuarto puesto con el 6,78 %, unas décimas por delante de los socialdemócratas que mantenían hasta ahora ese lugar.

Otra sorpresa fue la irrupción con fuerza en el Parlamento del recién formado centrista DIPA -una escisión de DIKO- que logró un 6 % en su estreno en la cámara.

El Parlamento tiene un poder que se limita estrictamente a la labor legislativa, pues Chipre tiene un sistema presidencialista y el jefe de Estado es a la vez jefe de Gobierno.