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50 días para Tokio 2020, los Juegos Olímpicos de la discordia

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50 días para Tokio 2020, los Juegos Olímpicos de la discordia
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Más alto, más fuerte y más cerca. Tras pasar por un sinfín de dificultades originadas en su mayoría por la pandemia, los Juegos Olímpicos de Tokio inician definitivamente la cuenta atrás para su celebración, según confirmaban este jueves sus máximos responsables. Tokio 2020 tendrá lugar del próximo 23 de julio al 8 de agosto.

Tanto Seiko Hashimoto, presidenta del comité organizador, como Richard Pound, destacado miembro del mismo, ponían estos días la mano en el fuego por el arranque de la cita deportiva por excelencia. Y todo ello a pesar de la reticencia, según encuestas, de un gran número de japoneses y a la espera de si finalmente habrá o no público en las gradas.

Por las calles de Japón sigue habiendo en efecto diversidad de opiniones. "Para los atletas, los Juegos Olímpicos son algo muy importante", opina Kyoko Ogata, ciudadana de Ota. "Yo sí soy partidaria de que se celebren". Shinichi Tokue, por su parte, no está tan convencido: "No estoy seguro de que deban celebrarse. Los organizadores aseguran que será seguro y protegido, pero no sé qué quieren decir exactamente con eso. No creo que sea tan seguro todavía celebrar unos Juegos Olímpicos".

Mucho más que una cita deportiva

Por lo pronto, algunos equipos extranjeros, como es el caso de la selección australiana de softbol, ya se encuentran en la capital japonesa, a falta de 50 días para el encendido de la antorcha. Serán solo ellos, los participantes, los extranjeros autorizados a entrar en las instalaciones, ya que el público, de haberlo, deberá ser sí o sí local.

Detrás de lo meramente deportivo, por supuesto, están los intereses económicos. Japón ha gastado oficialmente 12.600 millones de euros en este evento, más de la mitad proveniente de las arcas públicas, y algunas auditorías sugieren que en verdad es mucho más.

Para colmo, su rival geopolítico, China, celebra en 2022 los Juegos Olímpicos de Invierno, tan solo seis meses después de que termine Tokio 2020, y podría reclamar el protagonismo en caso de que Tokio fracase. Factores todos ellos que hacen que, indudablemente, haya mucho en juego.