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Dimite el primer ministro sueco Stefan Löfven para tratar de formar un nuevo Gobierno

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Por Juan Carlos De Santos Pascual con EFE
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El primer ministro sueco durante la rueda de prensa en la que presenta su dimisión
El primer ministro sueco durante la rueda de prensa en la que presenta su dimisión   -   Derechos de autor  Stina Stjernkvist/AP
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Dimite el primer ministro socialdemócrata sueco Stefan Löfven. Su Gobierno de coalición con los verdes fue derrocado hace una semana en una moción histórica. Löfven perdió la confianza del Partido de Izquierda al proponer la liberalización de los precios de los alquileres. Hasta ahora este tercer partido toleraba con sus abstenciones las medidas del Gobierno rojiverde.

Tras una semana de margen para decidir, el primer ministro ha preferido dimitir a convocar elecciones anticipadas. Según el socialdemócrata unos comicios no serían lo mejor para Suecia en las actuales condiciones de pandemia.

Además no evitarían que en septiembre de 2022 se volviesen a celebrar la generales. Así que quedará en el cargo como primer ministro interino hasta que se den nuevas negociaciones y se pueda formar un nuevo Gobierno.

Se espera que sea el propio Löfven el que encabece las nuevas conversaciones al ser el mayor partido de Suecia en el Parlamento con 100 de los 349 escaños. Pero los pactos van a ser complicados. Las distintas formaciones que conforman el Parlamento tienen nuevas ambiciones y las últimas negociaciones que se produjeron duraron cuatro meses.

La Constitución sueca establece que debe haber elecciones cada cuatro años, independientemente de que puedan convocarse otras extraordinarias en medio de ese período, una disposición que explica por qué son tan raros los comicios anticipados en este país.

"Mi estimación es que los suecos no quieren unas elecciones extraordinarias ahora. Esperan que los políticos puedan resolver este tipo de situaciones", ha apuntado Löfven.

Aunque el presidente del Parlamento ha rechazado hacer declaraciones por el momento, en días anteriores había mostrado su intención de que el proceso de negociación transcurriese con mayor rapidez que la última vez si Löfven acababa dimitiendo.

"Espero que se resuelva lo más rápido posible. Todos queremos irnos de vacaciones, pero también hay que respetar que nos espera un duro trabajo", afirmó Jimmie Åkesson, líder del ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), con 62 diputados, frente a los 70 de los conservadores y los 100 socialdemócratas.

Una moción histórica

Löfven se convirtió hace una semana en el primer jefe de gobierno sueco derribado por una moción de censura, algo que fue posible porque el Partido de Izquierda, aliado externo del primer ministro sumó sus votos a los de la ultraderecha, los conservadores y los democristianos.

El Partido de Izquierda, fuera del pacto de gobierno al que le daba mayoría con sus votos, había avisado en 2019 que le retiraría su apoyo si cumplía dos puntos del acuerdo con centristas y liberales: las reformas del mercado laboral y del régimen de alquileres.

El causante de la moción fue el proyecto propugnado por los centristas de que los alquileres de nuevas propiedades dejasen de estar regulados y pudiesen ser acordados según el valor de mercado.

Durante la semana transcurrida desde la moción, los centristas retiraron la propuesta y la Izquierda se ofreció a apoyar un nuevo acuerdo.

No obstante, la negativa de los centristas a pactar con excomunistas o con el SD, así como la decisión de los liberales de regresar al bloque de centroderecha, imposibilitaron una salida a la situación.

Bloqueo a la ultraderecha

La raíz del problema está ligada al vacío que el resto de fuerzas le han hecho al SD desde que entró en el Parlamento en 2010, que ha permitido gobernar a Löfven desde 2014 pese a no tener mayoría.

Conservadores y democristianos modificaron hace un año su postura y aceptaron gobernar en el futuro con el apoyo del SD, opción a la que se ha abierto el Partido Liberal, aunque entre los cuatro no tienen mayoría.

Löfven sí podría tenerla, en el caso hipotético de lograr un acuerdo que satisfaga tanto a centristas como a la Izquierda, a la que hoy acusó de causar la crisis, pero dependería del voto de una tránsfuga de esta última formación.

Tener una mayoría a favor no es sin embargo requisito indispensable en Suecia para ser elegido primer ministro, basta con no tener una mayoría en contra. Eso fue precisamente lo que le permitió a Löfven ser elegido en 2019 con la abstención de la Izquierda.