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El mar devora Atafona, un pueblo de pescadores brasileño

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Por Euronews
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Mas de 500 edificios ya han caído por el embate de las olas en Atafona.
Mas de 500 edificios ya han caído por el embate de las olas en Atafona.   -   Derechos de autor  AFP
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Cada año, el mar avanza y penetra tres metros en Atafona.

Un pueblo brasileño de pescadores a 250 kilómetros de Río de Janeiro que lleva casi medio siglo siendo devorado sin pausa por el océano Atlántico.

Mas de 500 edificios ya han caído por el embate de las olas.

A Júlia Maria de Assis el mar le tiró abajo su hotel; ya no existe, hace 13 años que vio cómo el mar se llevaba lo que quedaba de la construcción que puso en pie su padre: "La gente a veces pregunta: ¿te sientes triste, era una propiedad hotelera familiar? No, aquí no. El respeto por el mar es enorme, especialmente por el mar de Atafona. Sin rencores. El mar se lleva lo que quiere llevarse. Somos nosotros los que tenemos que adaptarnos y respetar la naturaleza".

Pero esto no es un capricho casual de la naturaleza. Los daños en Atafona tiene también la huella del hombre. La ciudad está bañada por el río Paraíba do Sul.

Las fuertes sequías han reducido su caudal. Y el desvío de recursos hídricos se lleva los sedimentos que antes servían de obstáculo al mar.

El río tiene 12 presas para abastecer a la región sureste de Brasil. De su agua dependen los casi 13 millones de habitantes del área metropolitana de Río de Janeiro.

Para el profesor de resistencia de materiales del Instituto Federal Fluminense, Pedro Henrique de Araújo, hay varios elementos: "Tenemos el aumento de la temperatura del planeta, que eleva el nivel de los océanos. Las cuestiones climáticas hacen que las mareas y las tormentas sean más fuertes. Además, la captación de agua del río es cada vez mayor, por lo que trae sedimentos hasta aquí, y el océano erosiona cada vez más."

Han intentado construir barreras artificiales o depósitar grandes cantidades de arena pero resulta imposible detener el avance del mar. El destino de Atafona, podría estar bajo las olas.

Fuentes adicionales • Narración: Enrique Barrueco