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La cara de la pobreza energética en España: encender la luz es un lujo para el 11% de los hogares

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Por Marta Rodriguez Martinez  & Lauren Chadwick
Para más de 5 millones de españoles e un lujo de encender la luz.
Para más de 5 millones de españoles e un lujo de encender la luz.   -   Derechos de autor  Photo by Steve Johnson on Unsplash
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Cuando Mari Carmen Gómez volvió a tener electricidad en su casa no podía parar de apagar y encender el interruptor. Tenía miedo de quedarse a oscuras otra vez. Había sido incapaz de pagar las facturas y la compañía eléctrica le había cortado la luz y el gas. "Me quedó tal huella que recuerdo que pasé una semana dándole al interruptor".

Mari Carmen vive en Cubellas, un pueblo al sur de Barcelona, y es una de las caras de la pobreza energética en España.

Una realidad que sufren un 11% de los hogares del país, un total de 5,1 millones de personas incapaces de mantener sus casas a una temperatura adecuada, según un estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA). El 5% han pasado por la misma situación de Mari Carmen: les han cortado la luz alguna vez en su vida, según un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios de España (OCU).

España es uno de los países europeos con los precios más altos de electricidad, según los datos de Eurostat, una lista que encabezan países con salarios medios más altos como Alemania, Dinamarca y Bélgica.

La escalada de los precios de la electricidad, que alcanzó un nuevo récord histórico a inicios de octubre con 288 euros por megavatio hora, y los estragos económicos de la pandemia del coronavirus hace que cada vez haya más hogares españoles vulnerables a esta situación. Los consumidores han visto aumentar su gasto anual en la factura de la electricidad en más de 150 euros con respecto al año anterior.

A esto se une, según los expertos, una falta de conocimientos básicos sobre el mercado energético y sus derechos.

"Hay incertidumbre y falta de información de forma democratizada para que todos los ciudadanos puedan tomar sus propias decisiones respecto a sus servicios públicos y sus facturas", explica a Euronews, Mònica Guiteras de la Alianza contra la Pobreza Energética (APE). "Esto está causando mucho dolor y mucha precariedad en términos de acceso a la energía".

Fundada en 2014, en Barcelona, la APE es un movimiento social que tiene como objetivo defender el acceso universal a los servicios básicos de agua y energía. Una de sus principales acciones es el asesoramiento colectivo.

Mari Carmen dice que el día que le cortaron la luz y el gas era un viernes. Se acuerda porque significó que tuvo que esperar hasta el lunes para pedir ayuda de urgencia a los servicios sociales.

"No me dieron ninguna solución". En paro y con un único ingreso mensual de 300 euros por discapacidad, Mari Carmen dice que expuso su caso a una trabajadora social que no le informó de sus derechos. Entonces se dirigió a la APE. "Fue la que me habló del informe de vulnerabilidad y de que existía una ley en Cataluña que te cubría los costes de las compañías".

Además del miedo a tocar el interruptor y no tener luz, Mari Carmen también dice que le ha dejado marcada "el acoso despiadado" por parte de la compañía que le suministraba la electricidad.

"Fue un año muy duro porque eran llamadas diarias, cinco o seis llamadas de teléfono amenazándome que me iban a llevar a juicio e incluso cartas judiciales", señala. Entonces la APE la volvió a asesorar: "puedes estar tranquila porque esta carta no tiene ningún valor judicial, es para seguir asustándote".

Ahora Mari Carmen forma parte de la plataforma y comparte su experiencia. "Las personas afectadas por la política energética vienen a explicar su propio caso y otros afectados también pueden compartir lo que están experimentando", señala Guiteras. "Lo aprendimos del movimiento por la vivienda, de la plataforma contra los desahucios de Barcelona".

Mari Carmen dice que el hecho de ir acompañados o informados a la cita con los servicios sociales puede cambiar todo. "Tienes que ir con la lección aprendida", atestigua.

Solo una de cada tres personas se beneficia de los bonos sociales o ayudas del Gobierno de España a los que tendrían potencialmente derecho, según cifras de la OCU.

Enrique García, del Departamento de Relaciones Institucionales de esta organización, explica a Euronews que esta cifra resulta de las dificultades burocráticas y las exigencias de renta que se requieren para acceder al bono. Un ejemplo de los obstáculos para conseguirlo es que piden la declaración de la renta del año anterior, señala, y si la persona ha estado en paro no la puede presentar.

"La pobreza energética ya no es un tema solamente de cuatro o cinco personas que tengamos pocos ingresos", señala Mari Carmen Gómez. "Incluso una persona que tenga un trabajo, y cobre una nómina medio decente, está viendo que le resulta muy complicado llegar a final de mes".

Mientras los precios de la luz parecen no tocar techo en España, Guiteras dice que muchas familias están utilizando la luz o el gas por debajo de sus necesidades por miedo a no ser capaces de afrontar la próxima factura.